martes, marzo 24, 2009

Juegos peligrosos en los Andes

Sin duda en los últimos años las guerrillas colombianas se han visto sometidas a una reducción en su capacidad militar, y a una derrota política, que les incapacita para ser en la actualidad una amenaza a la estabilidad en Colombia.

Por paradójico que parezca, tal situación tiene un sabor agridulce para el gobierno colombiano. Por un lado, permite justificar en resultados la política de seguridad democrática, pero por otro, tales avances conducen a la dilución del motivo político que permitió convertir la lucha contra las FARC en la pieza angular de campaña, y de unidad nacional, que canalizó inteligentemente el Uribismo en las elecciones presidenciales de 2002 y 2006.

En este sentido, el relevo al motivo de unidad nacional que requiere el Uribismo de cara a las elecciones de 2010, se deja ver, por la renovada e insistente justificación de los ataques preventivos, del tipo Operación Fénix, que de manera “casual”, recrudece las tensiones, y deteriora una vez más, la confianza entre los países andinos, o en su defecto, reanimar públicamente la existencia de las FARC-que nadie sostiene que ha desaparecido-, visto por la forma como se da a conocer por los noticieros nacionales, un video donde se muestra en plena actividad al frente 16 de las FARC, una prueba de supervivencia de tal grupo.

Se suma a lo anterior, nuevas revelaciones de un desmovilizado de las FARC, que reconoce la cooperación de miembros de las fuerzas militares de Ecuador en sus actividades, toda vez que refiere la llegada de armamento a dicha organización, desde territorio venezolano, versiones dadas a conocer sin ser cotejadas por la Fiscalía, como lo relaciona el comandante general de las Fuerzas Militares colombianas, Fredy Padilla de León, mientras cobra pertinencia el interrogante de que paso con el computador de Raúl Reyes.

Las salidas en falso del gobierno colombiano, como cuando se filtró la información oficial que terminó con una publicación en portada de una foto en el periódico el Tiempo de Bogotá, donde aparecía el exministro de seguridad ecuatoriano Gustavo Larrea, con un representante de las FARC en el exterior, lo que a la postre resultó ser una bochornosa imprecisión, al igual que la revelación hecha por el mismo Larrea de haberse reunido con la guerrilla colombiana, no ayuda a la construcción de un diálogo franco, y si al estímulo de un turbio clima entre los países.

Una doble agenda internacional
Mientras en días previos a la celebración de la reunión del Consejo Sudamericano de Defensa, el ministro Juan Manuel Santos, hacía una prolija sustentación de la doctrina de la legítima defensa, en el contexto de la misma, este elemento fue soslayado en las discusiones, a pesar de que a esta altura se había presentado como reacción la declaración del presidente Chávez, en el sentido de mandar a encender los aviones de guerra Sukoil, de ser violada la soberanía Venezolana por parte de Colombia. Del caso es recordar, que al respecto, existe una comunicación publica del presidente Uribe, en la que se hace expreso un apoyo a la postura del ministro de defensa, en la que le pidió incluso que aplazara su dimisión a la cartera de defensa, ahora prevista para comienzos de marzo.

Ya en Bogota, el regreso del ministro Santos coincidió con la apertura de las negociaciones con EE.UU., de las que se espera permisos para la operación de aeronaves estadounidenses militares en varios aeropuertos colombianos, luego del cierre de la base de manta en Ecuador.

El asunto es importante, dado que EE.UU., ha sido uno de los pocos países que justifico la realización de la Operación Fénix. Los aeropuertos que se mencionan podrían ser utilizados por la aviación estadounidense, aunque son tres, se mencionan específicamente, el Alfonso Bonilla Aragón de Calí, y el Ernesto Cortissoz de Barranquilla, que por su localización de seguro, harán reverdecer los disgustos con Ecuador y Venezuela.

En el orden de las articulaciones globales, estas tensiones se unen a las que se vivieron en el segundo semestre de 2008 cuando flotas militares de EE.UU., y Rusia se cruzaron en maniobras militares en el Mar Caribe. El envío de militares colombianos a Afganistán, donde el comando está en manos de la OTAN, es también una pieza que se suma al mapa de alineamientos en la región, que se extiende a la propuesta del presidente Chávez a Rusia en la que ofrece a este último, la isla de la Orchila, para misiones de sus bombarderos estratégicos nucleares, una iniciativa también adoptada hace poco por Cuba.
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En los aspectos económicos, las relaciones colombo-venezolanas, se desenvuelven a razón del pragmatismo binacional, distantes del formato de represalias y cierre de fronteras que caracterizó las tensiones andinas resueltas transitoriamente en la Cumbre de Río. En el caso de Ecuador, las restricciones a los intercambios de mercancías, no solo se extendieron a un año de la Operación Fénix, sino que recientemente se han agudizado los controles de tránsito tanto de mercancías como de personas.