lunes, marzo 16, 2009

(Frontera Mexico-EE.UU)
El agotamiento de la agenda estadounidense en América Latina

La gira latinoamericana del primer ministro ruso Dimitri Medvedev el pasado mes de noviembre, y la efectuada por el vicepresidente de China Xi Jinping el mes de febrero, evidencian las limitaciones de la actual agenda estadounidense para la región, a la vez que abre paso a una Latinoamérica más independiente en la escena internacional.

Aunque muchos analistas localizan la relación de América Latina con EE.UU. en un segundo nivel, si se le compara con la crisis económica lo cierto es que ambos factores, economía y las relaciones con esta subregión están articulados.

El próximo mes de abril se realizará la cumbre del G-20 en Londres donde se da continuidad a las discusiones sobre la crisis económica internacional y como ha anunciado el Fondo Monetario Internacional(FMI), se harán públicas propuestas encaminadas a la mitigación de la misma. Una de las iniciativas que ha causado más controversia es la propuesta de ampliar los recursos de préstamo tanto del Fondo Monetario como del Banco Mundial- lo cual es impulsado por EE.UU.- acompañado de la solicitud de aportes a la totalidad de países que hacen parte de este sistema.

La respuesta no se ha hecho esperar de países como Brasil quien con China y Rusia, a cambio de aportes económicos, solicitan su incorporación a los cuadros de dirección de las organizaciones de Bretton Woods, el FMI, el Banco Mundial, y la Organización Mundial del Comercio(OMC). Por su parte, países como Argentina y México, quienes hacen parte del G-20, jugaran a su vez un papel importante, pero pasan por relaciones distantes o incluso, tensas, caso de México, con EE.UU.

Ante este reto, Washington intenta contraponer los canales diplomáticos. De entrada la carta de otorgar a Lula da Silva el ser el primer mandatario latinoamericano en pisar la Casa Blanca luego de la posesión de Obama, es parte de la escena. En igual sentido debe interpretarse la confirmación de que Obama ha otorgado un estatus de aliado estratégico a Brasil, y promoverá la flexibilización del paquete legislativo “buy american” que afecta de manera considerable las acerías brasileras.

México por su situación particular también cobra importancia. El anuncio de la llegada de Hillary Clinton al istmo el 25 y 26 de marzo tiene como fin relajar las relaciones entre México-EE.UU. luego de conocidas las declaraciones del líder de los republicanos en la Cámara de Representantes Jerry Lewis, según la cual México es más importante para la seguridad nacional estadounidense que los eventos en Afganistán, donde Washington mantiene desplegados miles de soldados, todo esto en el contexto de la ola de violencia que sacude México consecuencia de la actividad de los carteles del narcotráfico.

La actividad diplomática debe a su vez aclarar los efectos de la afirmación realizada en entrevistas que concedió a 15 periódicos regionales de EE.UU. el presidente Barack Obama, en donde no descartó la posibilidad de un despliegue militar en la frontera con México, un giro más a las tensiones generadas por la construcción de 3200 Kilómetros de barrera anti-invasiva entre los dos países, lo que ha encendido los ánimos en el país azteca y trae al recuerdo la expansión estadounidense hacia al norte ocurrida a mediados del siglo XIX.

La situación resulta más compleja conocido un informe que establece la existencia y operación de bandas mexicanas que trafican cocaína colombiana en 230 ciudades de EE.UU, como de las solicitudes de el gobernador de Arizona Jan Brewer, quien pidió al gobierno federal que envíe 250 reservistas pertenecientes a la Guardia Nacional mientras por su parte, el gobernador de Texas, Rick Perry, solicitó un millar más de soldados para hacer frente a la creciente violencia en la zona fronteriza.