domingo, mayo 18, 2008

Una guerra fría en la región andina


Como se había previsto los vaivenes de las relaciones diplomáticas en la troica Venezuela-Colombia-Ecuador no finalizó en la cumbre de Río, mucho menos en la posterior reunión de Organización de Estados Americanos OEA.

En la práctica, el aplazamiento de las tensiones dejaba entrever el tiempo del reacomodamiento político de las partes, que hoy con la ofensiva del presidente Uribe evidencia la resultante de este proceso.

La carga de profundidad que significa la denuncia de vínculos tanto del presidente Correa como de Chavéz con las FARC, por parte del gobierno colombiano, hace pensar en un acuerdo bilateral con Estados Unidos, en el que se combina la recepción, o de otra forma la extradición de 14 jefes paramilitares colombianos, a cambio de que el presidente Uribe asuma frontal y decididamente el rol de contraparte política a los gobiernos de Venezuela y Ecuador.

El acuerdo posibilita a su vez el acreditar la existencia del Hizbula latinoamericano, esto conforme se da a conocer las informaciones del computador de Reyes, y la doctrina específica para su contención. Es decir, el Hizbula libanés es para Siria o Irán, como las FARC lo son para Venezuela o Ecuador, lo que infiere un punto histórico de inflexión en la historia del conflicto colombiano, con 50 años de carácter interno, mientras lo anterior, lo instala de facto en el ámbito regional e internacional.

No es un juego para desestimar. Hace poco, dos semanas atrás, el Ministro de Defensa de Brasil, Nelson Jobím en medio de una gira por diversos países latinoamericanos entre los que se incluye Colombia, dio a conocer a manera de propuesta la necesidad de constituir un Consejo Sudamericano de Defensa, en una iniciativa que tiene realismo tal cual lo muestra la participación de tropas de “estabilización” latinoamericanas en Haití bajo membresia de la ONU.

La idea de una fuerza con carácter de alianza militar representa no sólo un aseguramiento de Brasil como potencia regional, que ante la imposibilidad actual de pertenecer al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, simplemente asume la proactividad tal como si lo estuviera, si no también la respuesta preventiva al desenlace que pudiese presentar la zona inestable del continente con asiento en Colombia, y a la puesta en marcha, en julio próximo, de la cuarta flota de EEUU con cobertura el Caribe y América del Sur.


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No olvidemos que en estos contextos las certezas-y esto respecto al computador de Reyes a las armas nucleares de Sadam Hussein- son construcciones que ciertas o no, son sustentaciones que terminan por justificar guerras, tal cual ha sucedido con Yugoslavia, Afganistán, o Irak.

Tampoco olvidemos que de estas guerras se conoce el día D de su inicio, lo que se desconoce es cuando finalicen...