lunes, enero 21, 2008

La tormenta perfecta


Las declaraciones efectuadas por el primer mandatario venezolano, Hugo Chávez, el pasado 10 de enero, en el que otorga, como un hecho histórico, la beligerancia a los grupos guerrilleros, FARC, y ELN, permiten al gobierno del presidente Uribe, en Colombia, un reacomodamiento de sus fuerzas de coalición, maltrechas como consecuencia del avance del proceso de la parapolítica, que con sendas declaraciones de apoyo al primer mandatario inauguran un nuevo periodo de unidad.

La nueva escena otorga a Uribe la posibilidad de renovar su actividad política internacional, eludiendo temas engorrosos, como la infiltración paramilitar en el Estado colombiano, que facturaron un descrédito tal que complicaban seriamente tanto las relaciones con los europeos como con los Estados Unidos, quienes abrieron agenda al presidente colombiano la semana que comienza, y en la que a más de ratificar, su decisión de que no sustraerán a las guerrillas colombianas de las listas de terroristas, significara el lanzamiento internacional de Colombia en el papel de contraparte política al gobierno del presidente Chávez, asimilando cuestionamientos ya conocidos, como la idea de la probidad por el expansionismo del gobierno venezolano, el apoyo a las guerrillas colombianas, y la afinidad con el tráfico de drogas.

Pero si se trata de los efectos que se producen en Colombia, sólo basta recurrir a las declaraciones del director del Partido de la U, Carlos García, quien propone dotar de herramientas excepcionales al gobierno orientadas a facilitar la operación de los organismos de seguridad del Estado, y en este mismo sentido, la restricción de los derechos de las personas. Por su parte, German Vargas Lleras, director del partido Cambio Radical, pronostica el paso a la cooperación entre el gobierno de Venezuela y las guerrillas colombianas. El panorama lo completa, Rafael Pardo, miembro del partido Liberal, quien propone establecer en Colombia, el delito de terrorismo, tal como se aplica en Estados Unidos y Europa.

Como se ve, es presumible la puesta en marcha de una actualizada Doctrina de la Seguridad Nacional, en una versión donde a mas de la necesidad de combatir un enemigo interno, se presenta uno de carácter externo como complemento, lo que sugiere una escena donde los procesados por parapolítica y paramilitarismo, resultan beneficiados. De hecho, las presiones internacionales en gran parte explican la apertura del libro claro oscuro de la parapolítica en el país, prioridad que puede modificarse ante lo significativo del actual diferendo por el que cruzan las naciones neogranadinas.
.
De otro lado, en el campo económico, la situación de los dos primeros aliados comerciales de Colombia, Estados Unidos sumergido en una crisis del crédito, y Venezuela, quien supedita la regularización del comercio al levantamiento del estatus de terrorista a las guerrillas, empujan al gobierno colombiano a tomar medidas desesperadas, inclinando potencialmente la balanza del lado del meridiano intervensionista de Estados Unidos en Venezuela, en el que se mezcla el interés por el control del petróleo, lo que permite visualizar vectores nada desestimables en la evolución de un litigio, que por sus aristas geopolíticas, convierten la actual escena en un punto potencialmente desencadenante de múltiples conflictos.