Sobra decir que este es un factor determinante a la hora de la construcción de un proyecto político, y que tal comportamiento inscribe la potencia o marchitamiento de las expectativas, aun pragmáticas del PDA, e impacta de manera visible la ecuación económica que expresa una correlación entre insumos y gastos de propaganda de una campaña, con la movilidad electoral favorable, lo que de hecho se vuelve papel mojado, al igual que amenaza con convertir en pasivo político los altisonantes slogans que hablan corrientemente de la consistencia.
.Si bien es cierto que el comportamiento electoral y las percepciones políticas en el país, a lo que no escapa la escena subregional, están bajo el influjo de los medios de comunicación, sumado a que es en el nivel local donde operan con mayor determinación las máquinas electorales, ello en cualquier caso es producto a su vez, de un proceso que se configura en el imaginario social de la ciudad, inspirado en el orden mas practico, que en la teorìa polìtica en la que dicen sustentarse los partidos.
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De esta forma, según sea la visión política de los partidos, se orienta el perfil de la convocatoria electoral. Así, las recientes elecciones evidenciaron y ratificaron la eficacia en resultados de la estrategia electoral de los grupos de la coalición uribista, heredada de los partidos tradicionales, que se funda en el pragmatismo de las comunidades al permitir la compra y transacción del voto, como la preeminencia del interés cortoplacista, o mediato del móvil político que posee el sufragio, y que dicho sea de paso sintetiza un modelo paradigmático de relación entre electores y elegidos.
.El PDA, por no poseer medios comparables para una disputa de este carácter, sumado a que ello no representa su misión política, busca que sea la reflexión y la propuesta sobre lo estructural lo que motive los electores, cuestionando el cortoplacismo y la “venta del voto”, o la transacción del mismo por el móvil privado, fomentado la participación política, y parte sustantiva de la propaganda, el voto a "conciencia”. Paradójicamente ello no se vio reflejado en la contienda electoral del pasado mes de octubre por lo que puede interpretarse de los escrutinios finales, que evidencian una tendencia del voto promovido por los grupos constitutivos del Polo, hacia terceras fuerzas allende el mismo.
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El hecho que de cada 10 votos de la lista al concejo de Medellín del PDA, 8 estén en terceras candidaturas a la alcaldía, infiere la preeminencia del pragmatismo político, paradójicamente, comparable al comportamiento cortoplacista y minimalista de la comunidad que oferta su voto al mejor postor, en momentos donde se exige la natural consistencia política, como por los slogans de la propaganda de un partido que se proclama alternativo.
Lo complejo de esta situación se sitúa, no sólo en el pobre aforo electoral que representa el transcurso de los años 2003-2007, para el PDA Medellín, sino lo que hace prever una reedición de lo sucedido en 2011. De hecho, es presumible por las características del electorado de la ciudad, sumado a las potencialidades de las maquinarias electorales del Uribismo, posiblemente harán que en 2011, las encuestas de favorabilidad electoral sean adversas a las candidaturas uninominales de alcaldía y gobernación del PDA, y que ello nuevamente suscite la escena recientemente vivida, con costos tanto políticos como económicos. Quedan pues dos moralejas. O, comprender las expectativas de proceso del Polo Medellín, y acumular con miras a la construcción de partido, O, y esto para los adalíes del pragmatismo, planear de mejor manera, la abdicación y negociación de las candidaturas uninominales a alcaldía y gobernación del Polo Antioquia, en 2011.