jueves, junio 29, 2006

¿Que sorpresa nos traerá la crisis?

Junio de 2006

En general la historia habla de crisis, y es así como se encuentran referencias de ello con regularidad, entre otros, de crisis económicas, sociales, políticas, como si fuese posible eludir la combinación de factores en la construcción de los perfiles de la historia humana. Entiendo las justificaciones destinadas a localizar resultantes o elementos centrales en una conflagración histórica, intentando hacer el fenómeno mas comprensible, pero es imperdonable que a través de estos análisis no se efectué la advertencia correspondiente.

El declive de los Imperios en el mundo siempre ha traído sorpresas. La desintegración del Imperio Romano permitió fundar lo que a la postre fueran los Estados y la división política de Europa, sobre todo, del ala occidental. Con relevo en el Imperio Otomano, algunas zonas más al norte de Europa paulatinamente forjaron gradualmente niveles de independencia mostrados por la emergencia de los Imperios alrededor de España, Francia, Gran Bretaña, y Alemania.

Normalmente, esto lo aprendemos de memoria, sin que se nos haga explicita las causas de las debacles imperiales, esas surgidas como consecuencia de los choques ínterimperialistas, los avatares de la historia sociopolítica, y la economía, entendida esta última como adosada a los desarrollos técnicocientíficos.

Advirtiendo que las crisis económicas, necesariamente se acompasan con efectos en las demás de las dimensiones sociales, es posible localizar un epicentro de las calamidades imperiales surgidas algunas entre otras por la incapacidad del Estado Hegemon de cubrir sus propios costos militares, del declive de la dinámica económica en las zonas bajo su égida, luego entonces, del cuestionamiento de la supremacía, o del abandono de los principios acordes con expectativas civilizatorias.

El siglo XX y lo que llevamos del XXI en esta medida es atravesado por unos tres escenarios. La bipolaridad, surgida en periodo de postguerra, la Unipolaridad, tras la caída del muro de Berlín, y la emergente multipolaridad, que para algunos autores apenas comienza, tras el ya visible declive de la hegemonía estadounidense.


Así como el hundimiento del Imperio Romano favoreció la emergencia de nuevos Imperios en Europa, los que a la postre configuraran los Estados Modernos, la crisis surgida del choque interimperialista europeo, favoreció la independencia en el siglo XIX de las regiones coloniales en el hemisferio occidental, y como prolongación en el siglo XX tras la primera y segunda guerra, de los procesos de descolonización en el Medio Oriente, África y Asia.

Sin duda alguna, que la crisis actual, diferente a las características de las crisis allende el siglo XIX, necesariamente será una crisis sistémica global, en la que esta en juego, no sólo la sostenibilidad de una hegemonía, y la emergencia de otro momento histórico, como el riesgo de inestabilidad asociado al extremado problema ambiental y climático, que coloca en el juego de probabilidades la existencia y estabilidad del planeta como tal.

Las características históricas de las crisis imperiales, aunque con sus especificidades, también incurren en patrones de comportamiento previstos en situaciones similares en el pasado, caso del transito del gobierno hegemónico, con resistencias transables de carácter social y político, al momento de la puesta en marcha de esquemas primitivos de dominación, tras la imposibilidad de lograr acuerdos favorables y dóciles a los intereses imperiales.

A todas estas, hay que decir que hay un periodo histórico de relevancia ocurrido tras la primera y segunda guerra mundial, donde luego de ser reconocida la inviabilidad de la guerra frontal como mecanismo de solución a la pugnacidad interimperialista, en Europa allega un momento de relativa paz para estas regiones en particular. Igual aprendizaje es el que explica el periodo de la Guerra Fría donde se evitaba una confrontación entre potencias, derivando este conflicto por medio de las guerras de baja intensidad en el resto del mundo.

Sin embargo, hoy las placas tectónicas de la geopolítica y geoeconomía actual están dando muestras del agotamiento del periodo en el que el deslizamiento se presentaba de manera pacífica, dado que incursionan nuevas variables en el sistema mundial, como la emergencia de China como motor económico, la escasez de recursos naturales, entre ellos el petróleo, y la crisis de supremacía de EEUU surgida como consecuencia de su incapacidad de tomar control de IRAQ, lo que se suma a la perdida de credibilidad consecuente con las evidencias de practicas ajenas al decálogo civilizatorio que dice sustentar EEUU.
Así las cosas… que Sorpresa nos traerá la crisis?