jueves, julio 27, 2006

El crash de la bolsa, impagos e iliquidez

Junio de 2006

Tal como con anterioridad se había previsto, el frenón del extraordinario gasto publico por parte del gobierno pasadas las elecciones, sumado al desplome de la Bolsa de Colombia, prefigura un cuadro que hoy oficializa el Banco de la República con su declaración sobre la desaceleración del PIB en segundo trimestre de 2006. Sin embargo lo que hace particular la situación es la envergadura de las pérdidas tanto de las expectativas de ganancias, sobre las que se estiman los pagos de los acreedores, como los saldos en negativo nominal para quienes hacen parte del negocio de la bolsa, en donde se incluyen las empresas más representativas del país, específicamente los fondos de pensiones, y entonces los pensionados.

Por lo pronto, como regularmente sucede, las pérdidas del sector financiero son sólo de ganancias esperables, mientras el pasivo real lo asumen los cuentabientes como es el caso de los pensionados, en este sentido, se afirma que las perdidas de los establecimientos de crédito y fondos de pensiones, cesantías y fiduciarias asciende a 3.2 billones de pesos, según Anif. Una de las justificaciones del descalabro es la caída libre de los títulos de deuda publica colombiana(Tes), anunciado en otra oportunidad, lo que hará mas costosa y esquiva la posibilidad de financiamiento del presupuesto del gobierno, que asciende por norma al 50% del total año, es decir algo más de 50 billones de pesos. La variación del PIB entre enero y marzo(5.2%) y entre abril y junio(3.7%) en 2006, según el Banco de la República, no es previsible se sostenga en el tiempo, en contraste con lo que afirma el economista Javier Fernández Rivas, quien afirma que la tasa de crecimiento del primer trimestre obedece a causas derivadas del mayor gasto del Estado que a la recuperación de la productividad de las empresas o el gasto de los empleados, considerando el primer periodo de 2006 algo provisional, mientras la visible recaída de la economía observada el último semestre de 2005, puede esperarse retome su curso, con expresiones como el desplome de la bolsa, dado que las causas como la devaluación paulatina del dólar, las medidas cambiarias en EEUU, y los precios internacionales del petróleo son factores estructurales que contrario a muchas previsiones se refuerzan en el tiempo. Ya a mediados de esta semana se revelaba que la depreciación del sector inmobiliario en EEUU se precipitaba un 26% en el consolidado de los últimos meses.

El apretujón del gobierno bien puede explicar la celeridad de las medidas encaminadas a vender y/o concesionar empresas del Estado como el aeropuerto el Dorado de Bogotá, la participación en Colombia Móvil, y la refinería de Cartagena, donde la expectativa se localiza en la adquisición de recursos económicos que logren paliar las afugias actuales que ascenderían a unos 4 billones de pesos, equivalente a US$ 1.700 millones. En igual sentido se anuncian otras ventas adicionales como Granahorrar, Telecom, Ecopetrol, y Corelca. La iliquidez crónica visible en las deficitarias transferencias al ISS, y el paso de las elecciones, facilitaron su liquidación, aunque ello signifique la toma de una medida lejana a la causa del problema cual es el consumo por parte del Estado del Fondo del Pensiones del ISS, que en medio del apretón económico potencializa los impagos a proveedores, trabajadores y pensionados, en consecuencia con las prioridades del gobierno, que prefiere garantizar los pagos a los boyantes acreedores de deuda, que a los sobrevivientes pensionados, o trabajadores del sector salud.

Las noticias destinadas a tranquilizar los acreedores de deuda publica colombiana al decir del Banco de la República que se ha reducido la deuda externa, ha resultado ser un boomerang puesto que los diarios económicos han terminado por develar lo que fuera el megacanje de deuda publica externa por interna evidenciando un déficit de significativas proporciones. Por un lado pomposamente, se dio a conocer la reducción de deuda pública externa de US$ 24.129 millones en abril de 2005 a US$ 23.344 millones en 2006, sin embargo se omitió que en el periodo comprendido entre 1996 y 2006 la deuda publica interna pasó de 12 a 100 billones de pesos, un ascenso del 833%.

En todo esto, el gobierno presentaba como rasgo favorable a las finanzas públicas la caída del dólar, y luego entonces, la reevaluación del peso, desde el punto de vista de la reducción de la deuda externa en dólares, sin embargo tal alusión, conocido el megacanje, es inexacta dada la prevención que los acreedores de deuda han tomado, cambiando sus Tes en dólares a pesos, claro con colaboración del mismo gobierno. Como en la crisis de los noventa, son sólo los pasivos los que se socializan de manera radicalmente democrática a través del remate de las Empresas del Estado, los incrementos y generalizaciones de impuestos indirectos(IVA), y las perdidas para los pensionados.