Agosto de 2006
El narcotráfico finalmente representa un medio a través del cual se financia económicamente una visión política cimentada en la contrapartida del Estado de derecho, es decir las relaciones violentas como medio para obtener el control económico y político. Lo fue también en los treintas el café, ya en las zonas de colonización agrícola del viejo caldas, Antioquia, Valle y Tolima, con mayor intensidad en medio de la expulsión de los campesinos en la historia conocida elusivamente como la “Violencia”, o las guerras partidistas de los cuarentas y cincuentas. La practica a escala de laboratorio estuvo presente en la expansión de la política destinada al fomento de los monocultivos, entre ellos por ejemplo, las caucherías, y los inge-nios.
Es decir, no es una forma de actuar novedosa, sino periódicamente aplicada, como reacción a los limitados procesos de democratización en general, y en especifico la propiedad de la tierra, explicado por sus actuales niveles de concentración, expresado a través del índice de GINI de 0.85, uno de los más altos en América Latina, o de otra forma, se entiende por el hecho de que el 70% de los campesinos poseen el 5% de la tierra del país.[1]
Diferente al Conservatismo que a la postre de los cincuentas decidió participar de la política en el concierto de la constitución y del derecho, el neo-conservadurismo es el ala que propende por todos los medios la reinstauración del modelo monacal que se sustenta en el perse vanguardialismo de los privilegiados, un poco la superioridad concedida por la divina providencia a la nobleza.
Hay que decir que el neoconserva-durismo trasciende la esfera de una teoría política, y de los partidos, en tanto esta arraigada en una cultura que justifica la aplicación de la “justicia” por las propias manos, el pillaje, la venganza y el ajuste de cuentas, que tiene como rieles la ineficacia del aparato de justicia estatal medido por una impunidad que alberga niveles excepcionales, superiores al 95%[2]. Tal laxitud, regularmente citada, permite comprender porque el proyecto de constitución del Estado de derecho en Colombia que lleva unos dos siglos, se halla debilitado a tal punto que internacionalmente se visibilice como un Estado Fallido.
De otro lado el narcotráfico es un fenómeno en espiral que posee múltiples entradas. Partiendo de reconocer que el auge importador colombiano visible por su crecimiento inusitado, por ejemplo entre 2002-2006 fue del 100%[3], y que las exportaciones equivalentes legales que permitan explicar este auge, presentan algún grado de ralentización, toma fuerza la hipótesis de que se esta presentando el lavado de un volumen considerable de activos.
De conocimiento es que la producción agrícola nacional viene en declive y que las compensaciones de la demanda se esta efectuando vía importaciones[4]. En este sentido, la generalización de practicas a escala, de arruinar por métodos violentos zonas de producción cerealera para convertirlos en dependientes de importaciones de granos, cierra el ciclo de una doble función que justifica las exportaciones de cocaína como las importaciones de granos. Lamentablemente este círculo conduce a las personas de las regiones a abandonar la producción agrícola “legal” y a desempeñarse merced de la necesidad de los actores ilegales.[5]
En el campo de las importaciones de manufacturas el caso es similar. La Asociación de Comercio Exterior(Analdex) afirma que sólo a través de Panamá ingresan unos 6 mil millones de dólares provenientes del narcotráfico[6], que explica la inviabilidad en la que se subsume la pequeña y mediana industria nacional y la fuga de unos 300 mil colombianos que se estima salieron del país en los últimos 18 meses para no volver.[7]
Si a esto sumamos que los nuevos cálculos de producción de cocaína son cerca del doble de los estimativos que hasta ahora se efectúan, unas 770 toneladas año, 15 400 millones de dólares[8](35.42 billones de pesos) potencialmente serían canalizados a través de la economía colombiana, que comparativamente equivalen a 40.8% del presupuesto nacional(2002-2006)[9], o que superarían a la mayor de las empresas colombianas en ventas, Ecopetrol S. A., y esto sigue siendo potencial, en cerca de un 70%[10], la situación se hace más abrumadora.
[1] Extinción de dominio, reforma agraria, democracia y paz, Dr. Luis Bernardo Flórez Enciso, Vice-Contralor General de la República, en la instalación del Foro “La Extinción de la Propiedad Ilícita: ¿Una Vía para la Reforma Agraria?, Bogotá, Junio 9 de 2005
[2] Colombia, fundamentos económicos para la paz, Marcelo M. Giungale y otros, World Bank, 2003, pag.805.
[3] Sólo las importaciones de vehículos y autopartes, crecieron 47.8% en el primer semestre de 2006, y es la principal causa del incremento del 20.7% de las importaciones generales en igual periodo, breves, El Tiempo, Bogotá, 20 de agosto de 2006, económicas, pág, 1-11.
[4] según la Sociedad Colombiana de Agricultores(SAC), entre enero y junio de 2006 ingresaron 700 mil toneladas más de productos agroindustriales que en igual periodo de 2005, es decir un 20% adicional, En: Las importaciones del agro crecerán este año en más de un millón de toneladas, periódico Portafolio, Bogotá, 24 de agosto de 2006, pag, 7.
[5] “Para esto sirve la guerra, para despojar a los campesinos de las mejores tierras dijo Cayetano Tapia[Alcalde de Ungía en el Urabá Chocoano], al destacar que el 80% de los 1.200 Km2 de su municipio están en manos de terratenientes y que, de ser el principal productor de maíz de Colombia, en 1995, hoy la localidad importa el grano”, En: Proyecto PASO genera controversia porque beneficiaría usurpadores, El Colombiano Medellín, agosto de 2006.
[6] Colombia y Panamá van a los estrados, El Tiempo, Bogotá, 20 de agosto de 2006, pág 1-2.
[7] Revista Cambio, agosto 11 de 2006.
[8] Estimando un precio del gramo de 20 dólares.
[9] Libardo Sarmiento Anzola, El proyecto nacional del uribismo, Caja de herramientas, Bogotá, junio de 2006. El Plan Nacional de Desarrollo(2002-2006) equivale a 86.8 billones de pesos.
[10] El Tiempo, Bogotà, 06-03-2005. Pàg 1-16(económicas).
El narcotráfico finalmente representa un medio a través del cual se financia económicamente una visión política cimentada en la contrapartida del Estado de derecho, es decir las relaciones violentas como medio para obtener el control económico y político. Lo fue también en los treintas el café, ya en las zonas de colonización agrícola del viejo caldas, Antioquia, Valle y Tolima, con mayor intensidad en medio de la expulsión de los campesinos en la historia conocida elusivamente como la “Violencia”, o las guerras partidistas de los cuarentas y cincuentas. La practica a escala de laboratorio estuvo presente en la expansión de la política destinada al fomento de los monocultivos, entre ellos por ejemplo, las caucherías, y los inge-nios.
Es decir, no es una forma de actuar novedosa, sino periódicamente aplicada, como reacción a los limitados procesos de democratización en general, y en especifico la propiedad de la tierra, explicado por sus actuales niveles de concentración, expresado a través del índice de GINI de 0.85, uno de los más altos en América Latina, o de otra forma, se entiende por el hecho de que el 70% de los campesinos poseen el 5% de la tierra del país.[1]
Diferente al Conservatismo que a la postre de los cincuentas decidió participar de la política en el concierto de la constitución y del derecho, el neo-conservadurismo es el ala que propende por todos los medios la reinstauración del modelo monacal que se sustenta en el perse vanguardialismo de los privilegiados, un poco la superioridad concedida por la divina providencia a la nobleza.
Hay que decir que el neoconserva-durismo trasciende la esfera de una teoría política, y de los partidos, en tanto esta arraigada en una cultura que justifica la aplicación de la “justicia” por las propias manos, el pillaje, la venganza y el ajuste de cuentas, que tiene como rieles la ineficacia del aparato de justicia estatal medido por una impunidad que alberga niveles excepcionales, superiores al 95%[2]. Tal laxitud, regularmente citada, permite comprender porque el proyecto de constitución del Estado de derecho en Colombia que lleva unos dos siglos, se halla debilitado a tal punto que internacionalmente se visibilice como un Estado Fallido.
De otro lado el narcotráfico es un fenómeno en espiral que posee múltiples entradas. Partiendo de reconocer que el auge importador colombiano visible por su crecimiento inusitado, por ejemplo entre 2002-2006 fue del 100%[3], y que las exportaciones equivalentes legales que permitan explicar este auge, presentan algún grado de ralentización, toma fuerza la hipótesis de que se esta presentando el lavado de un volumen considerable de activos.
De conocimiento es que la producción agrícola nacional viene en declive y que las compensaciones de la demanda se esta efectuando vía importaciones[4]. En este sentido, la generalización de practicas a escala, de arruinar por métodos violentos zonas de producción cerealera para convertirlos en dependientes de importaciones de granos, cierra el ciclo de una doble función que justifica las exportaciones de cocaína como las importaciones de granos. Lamentablemente este círculo conduce a las personas de las regiones a abandonar la producción agrícola “legal” y a desempeñarse merced de la necesidad de los actores ilegales.[5]
En el campo de las importaciones de manufacturas el caso es similar. La Asociación de Comercio Exterior(Analdex) afirma que sólo a través de Panamá ingresan unos 6 mil millones de dólares provenientes del narcotráfico[6], que explica la inviabilidad en la que se subsume la pequeña y mediana industria nacional y la fuga de unos 300 mil colombianos que se estima salieron del país en los últimos 18 meses para no volver.[7]
Si a esto sumamos que los nuevos cálculos de producción de cocaína son cerca del doble de los estimativos que hasta ahora se efectúan, unas 770 toneladas año, 15 400 millones de dólares[8](35.42 billones de pesos) potencialmente serían canalizados a través de la economía colombiana, que comparativamente equivalen a 40.8% del presupuesto nacional(2002-2006)[9], o que superarían a la mayor de las empresas colombianas en ventas, Ecopetrol S. A., y esto sigue siendo potencial, en cerca de un 70%[10], la situación se hace más abrumadora.
[1] Extinción de dominio, reforma agraria, democracia y paz, Dr. Luis Bernardo Flórez Enciso, Vice-Contralor General de la República, en la instalación del Foro “La Extinción de la Propiedad Ilícita: ¿Una Vía para la Reforma Agraria?, Bogotá, Junio 9 de 2005
[2] Colombia, fundamentos económicos para la paz, Marcelo M. Giungale y otros, World Bank, 2003, pag.805.
[3] Sólo las importaciones de vehículos y autopartes, crecieron 47.8% en el primer semestre de 2006, y es la principal causa del incremento del 20.7% de las importaciones generales en igual periodo, breves, El Tiempo, Bogotá, 20 de agosto de 2006, económicas, pág, 1-11.
[4] según la Sociedad Colombiana de Agricultores(SAC), entre enero y junio de 2006 ingresaron 700 mil toneladas más de productos agroindustriales que en igual periodo de 2005, es decir un 20% adicional, En: Las importaciones del agro crecerán este año en más de un millón de toneladas, periódico Portafolio, Bogotá, 24 de agosto de 2006, pag, 7.
[5] “Para esto sirve la guerra, para despojar a los campesinos de las mejores tierras dijo Cayetano Tapia[Alcalde de Ungía en el Urabá Chocoano], al destacar que el 80% de los 1.200 Km2 de su municipio están en manos de terratenientes y que, de ser el principal productor de maíz de Colombia, en 1995, hoy la localidad importa el grano”, En: Proyecto PASO genera controversia porque beneficiaría usurpadores, El Colombiano Medellín, agosto de 2006.
[6] Colombia y Panamá van a los estrados, El Tiempo, Bogotá, 20 de agosto de 2006, pág 1-2.
[7] Revista Cambio, agosto 11 de 2006.
[8] Estimando un precio del gramo de 20 dólares.
[9] Libardo Sarmiento Anzola, El proyecto nacional del uribismo, Caja de herramientas, Bogotá, junio de 2006. El Plan Nacional de Desarrollo(2002-2006) equivale a 86.8 billones de pesos.
[10] El Tiempo, Bogotà, 06-03-2005. Pàg 1-16(económicas).