La cuadratura del circulo mafi-oso
Cuarta semana de noviembre
2006
Desde junio de 2006 los medios de comunicación revelaron la existencia del Informe BACRIM, “Bandas Criminales Emergentes” elaborado por la Junta Nacional de Inteligencia del Ministerio de Defensa, desde entonces organizaciones, investigadores y medios de comunicación hacen monitoreo del proceso de des-movilización de los grupos paramilitares utilizando este estudio como referente. Términos como “paramilitares de nueva generación” se vuelven cotidianos al igual que el comprimido BACRIM... pero finalmente a que hacen alusión dichos términos?
De hecho la sola aceptación del concepto BACRIM tiene efectos de consideración como que de entrada se da crédito a que el proceso de desmovilización paramilitar se realizo a cabalidad y que los grupos de nueva generación, excepcionalmente poseen relación con los grupos paramilitares propiamente dichos, en un enfoque que evidencia la adopción por las Fuerzas Militares de la practica gubernamental de obviar los acontecimientos, los procesos y secuencias, sustituyéndolos por imaginarios conceptuales como sucedió en otra ocasión con la negación veleidosa de la existencia del conflicto armado. Más preocupante aún es que investigadores y organizaciones sociales reproduzcan pasivamente dichos conceptos.
Los antecedentes del paramilitarismo están estrechamente conectados con el desarrollo del narcotráfico de los años ochentas, que coptando bandas y combos de las ciudades facilitaron la creación e impulso de una constelación importante de modalidades delincuenciales potencializadas a expensas de las enseñanzas de mercenarios extranjeros como el sicariato, el hurto de vehículos, secuestros, comercio de drogas y armas, paulatinamente imponiendo e incentivando el móvil cultural mafioso de enriquecerse a través de cualquier medio-ilegal, y a cualquier costo, donde la vida misma hace parte de la contribución. En esta historia se sugiere que tal mentalidad criminal traduce un soporte inmanente e inseparable para la constitución de grupos de “jus-ticia Privada”, lo que hace inviable pensar que desde el punto de vista del proceso evolutivo de estos grupos se pueda efectuar alguna diferenciación respecto a las tipologías delincuenciales en las que reinciden y se perfeccionan.
Otro tanto sucede con la estructura jerárquica. La discontinuidad que se pretende ofrecer en el campo explicativo para el caso del comportamiento de los grupos paras y de “nueva” generación, se soporta en el hecho de que actualmente son grupos severamente fragmentados cual si dicha estructuración pudiese contrastarse con el comportamiento de estos en el pasado. Los paramilitares en esencia heredaron la estructura descentralizada y severamente fraccionada de los grupos mafiosos donde tienen su origen, conforme con el hecho de que los intereses y pugnacidad de los capos en cualquier caso es irresoluble en correspondencia con lo ilimitado de las apetencias de poder; sólo una amenaza generalizada opera como excepción a la norma. En este sentido el temor a las potencialidades ciertas en la aplicación de la justicia o en otro caso la extradición representa la unidad de acción entre capos y sus ejércitos privados.
De otra parte las BACRIM no abandonaron las posiciones territoriales obtenidas durante su expresión como paras, y por algunas evidencias visibles en el computador de J40, la actividad de coordinación de los jefes paras tampoco ha sido interrumpida. Es decir lo que se dibuja en este escenario es una modificación de algunos parámetros operativos, como el mejoramiento de la eficacia de las actividades con núcleos reducidos, manteniendo los objetivos clásicos empero ampliando e intensificando su espectro en el ámbito político y económico.
En esta dirección mas que evidencias se observan realizaciones. Con motivo del tercer aniversario de la creación de la Corporación Democracia, entidad gestionada por des-movilizados ayer 25 de noviembre realizó en la ciudad de Medellín el “Gran Carnaval por la Reconciliación y la Vida” donde organizaciones de jóvenes, adultos mayores, niños, indígenas, negros, desplazados aglutinados en unas 5000 personas en medio de una emotiva efusividad colapsaron el centro de la ciudad en horas de la tarde, en un despliegue nada inocente y al contrario la muestra de lo que se sigue.
La urbanización de lo rural
Paradójicamente el histórico olvido del sector rural se ve compensado por los sugerentes aportes venidos de las metrópolis urbanas; el advenimiento de las lógicas bandoleriles propias de las ciudades. La segunda mitad de los años noventa del siglo pasado represento el trasplante de grupos armados al campo cuando compelidos por el estado se vieron obligados a un repliegue estratégico que finalizó cuando las justificaciones de las actividades ilegales contrainsurgentes fueron permisivamente aceptadas por elites locales, por los mismos EEUU según se desprende de su compromiso con la ley de Justicia y Paz, como alternativa al ya visible repunte en el crecimiento de las guerrillas.
En este escenario las facilidades cedidas a las agrupaciones paramilitares en menos de una década no sólo asolaron el mundo rural sino que cerraron con copamientos inestimables en las ciudades. La “pacificación” era el mandato y por ello no era de extrañar que los paras vieran como normal el ser reconocidos como héroes por parte de órganos de representación como el Consejo de Medellín y el Congreso lugar donde comparecieron como paladines de la democracia y las instituciones republicanas. Es lugar común que se obvie los móviles políticos de la estrategia paramilitar, el impulso del neo-conservadurismo, de importante resonancia en un país con rústicos avances en una cultura política liberal democrática, que inclina la balanza favorablemente al oficio de la violencia como mecanismo de relacionamiento entre el estado y la sociedad, y en consecuencia entre esta misma.
Por lo pronto hoy se visualiza una ligera inflexión en esta historia que rompería el presupuesto inicial de los paras cifrada en los trinquetes de la justicia internacional, los partidos Polo Democrático, y Liberal, e incluso la misma extradición. No hay necesidad de hablar del filo de la navaja, en ella permanentemente estamos. Empero no hay que olvidar que la degradación siempre es posible.
Cuarta semana de noviembre
2006
Desde junio de 2006 los medios de comunicación revelaron la existencia del Informe BACRIM, “Bandas Criminales Emergentes” elaborado por la Junta Nacional de Inteligencia del Ministerio de Defensa, desde entonces organizaciones, investigadores y medios de comunicación hacen monitoreo del proceso de des-movilización de los grupos paramilitares utilizando este estudio como referente. Términos como “paramilitares de nueva generación” se vuelven cotidianos al igual que el comprimido BACRIM... pero finalmente a que hacen alusión dichos términos?
De hecho la sola aceptación del concepto BACRIM tiene efectos de consideración como que de entrada se da crédito a que el proceso de desmovilización paramilitar se realizo a cabalidad y que los grupos de nueva generación, excepcionalmente poseen relación con los grupos paramilitares propiamente dichos, en un enfoque que evidencia la adopción por las Fuerzas Militares de la practica gubernamental de obviar los acontecimientos, los procesos y secuencias, sustituyéndolos por imaginarios conceptuales como sucedió en otra ocasión con la negación veleidosa de la existencia del conflicto armado. Más preocupante aún es que investigadores y organizaciones sociales reproduzcan pasivamente dichos conceptos.
Los antecedentes del paramilitarismo están estrechamente conectados con el desarrollo del narcotráfico de los años ochentas, que coptando bandas y combos de las ciudades facilitaron la creación e impulso de una constelación importante de modalidades delincuenciales potencializadas a expensas de las enseñanzas de mercenarios extranjeros como el sicariato, el hurto de vehículos, secuestros, comercio de drogas y armas, paulatinamente imponiendo e incentivando el móvil cultural mafioso de enriquecerse a través de cualquier medio-ilegal, y a cualquier costo, donde la vida misma hace parte de la contribución. En esta historia se sugiere que tal mentalidad criminal traduce un soporte inmanente e inseparable para la constitución de grupos de “jus-ticia Privada”, lo que hace inviable pensar que desde el punto de vista del proceso evolutivo de estos grupos se pueda efectuar alguna diferenciación respecto a las tipologías delincuenciales en las que reinciden y se perfeccionan.
Otro tanto sucede con la estructura jerárquica. La discontinuidad que se pretende ofrecer en el campo explicativo para el caso del comportamiento de los grupos paras y de “nueva” generación, se soporta en el hecho de que actualmente son grupos severamente fragmentados cual si dicha estructuración pudiese contrastarse con el comportamiento de estos en el pasado. Los paramilitares en esencia heredaron la estructura descentralizada y severamente fraccionada de los grupos mafiosos donde tienen su origen, conforme con el hecho de que los intereses y pugnacidad de los capos en cualquier caso es irresoluble en correspondencia con lo ilimitado de las apetencias de poder; sólo una amenaza generalizada opera como excepción a la norma. En este sentido el temor a las potencialidades ciertas en la aplicación de la justicia o en otro caso la extradición representa la unidad de acción entre capos y sus ejércitos privados.
De otra parte las BACRIM no abandonaron las posiciones territoriales obtenidas durante su expresión como paras, y por algunas evidencias visibles en el computador de J40, la actividad de coordinación de los jefes paras tampoco ha sido interrumpida. Es decir lo que se dibuja en este escenario es una modificación de algunos parámetros operativos, como el mejoramiento de la eficacia de las actividades con núcleos reducidos, manteniendo los objetivos clásicos empero ampliando e intensificando su espectro en el ámbito político y económico.
En esta dirección mas que evidencias se observan realizaciones. Con motivo del tercer aniversario de la creación de la Corporación Democracia, entidad gestionada por des-movilizados ayer 25 de noviembre realizó en la ciudad de Medellín el “Gran Carnaval por la Reconciliación y la Vida” donde organizaciones de jóvenes, adultos mayores, niños, indígenas, negros, desplazados aglutinados en unas 5000 personas en medio de una emotiva efusividad colapsaron el centro de la ciudad en horas de la tarde, en un despliegue nada inocente y al contrario la muestra de lo que se sigue.
La urbanización de lo rural
Paradójicamente el histórico olvido del sector rural se ve compensado por los sugerentes aportes venidos de las metrópolis urbanas; el advenimiento de las lógicas bandoleriles propias de las ciudades. La segunda mitad de los años noventa del siglo pasado represento el trasplante de grupos armados al campo cuando compelidos por el estado se vieron obligados a un repliegue estratégico que finalizó cuando las justificaciones de las actividades ilegales contrainsurgentes fueron permisivamente aceptadas por elites locales, por los mismos EEUU según se desprende de su compromiso con la ley de Justicia y Paz, como alternativa al ya visible repunte en el crecimiento de las guerrillas.
En este escenario las facilidades cedidas a las agrupaciones paramilitares en menos de una década no sólo asolaron el mundo rural sino que cerraron con copamientos inestimables en las ciudades. La “pacificación” era el mandato y por ello no era de extrañar que los paras vieran como normal el ser reconocidos como héroes por parte de órganos de representación como el Consejo de Medellín y el Congreso lugar donde comparecieron como paladines de la democracia y las instituciones republicanas. Es lugar común que se obvie los móviles políticos de la estrategia paramilitar, el impulso del neo-conservadurismo, de importante resonancia en un país con rústicos avances en una cultura política liberal democrática, que inclina la balanza favorablemente al oficio de la violencia como mecanismo de relacionamiento entre el estado y la sociedad, y en consecuencia entre esta misma.
Por lo pronto hoy se visualiza una ligera inflexión en esta historia que rompería el presupuesto inicial de los paras cifrada en los trinquetes de la justicia internacional, los partidos Polo Democrático, y Liberal, e incluso la misma extradición. No hay necesidad de hablar del filo de la navaja, en ella permanentemente estamos. Empero no hay que olvidar que la degradación siempre es posible.