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viernes, agosto 20, 2010

Crisis energética Colombia

Mucho se habla del crecimiento en la producción petrolera en Colombia y de los logros de Ecopetrol que en estos días se hizo al control de las inversiones de BP en el país en compañía de la canadiense Talisman.

Ahora bien, el incremento de la producción de la que hoy se habla es la que sobreviene a los años 2005-2007 cuando dicha industria genera unos 553 mil barriles día para llegar al nuevo techo de 2009 con 685 mil barriles. Poco se referencia que ello se debe en mayor medida a la explotación de pozos maduros obviando el reconocer que la historia petrolera colombiana se delinea con dos pozos, Caño Limón y Cusiana, y que desde entonces no se presentan hallazgos de campos comparables.

Tampoco se reconoce que los esfuerzos de los últimos años que han llevado al país a la producción de 685 mil barriles día de 2009 todavía está lejos de la producción techo de diez años atrás que llegó a ser de 838 mil barriles, considerado por algunos analistas como el Peak Oil colombiano.

Aún así las políticas en torno a los agrocombustibles alargarán el abastecimiento que las reservas petroleras del país pueden realizar y que lentamente muestran su declive. Las reservas probadas de petróleo en Colombia hoy son aproximadamente la mitad de las que existían en el año 1992.

Más significativo aún es que el consumo de petróleo en Colombia desde 1997 serpentea a la baja. En este año el consumo era de 272 mil barriles día. Compárese con el consumo de 2009 que es de 194 mil barriles día. Si se compara el consumo de energía primaria del país de 2008(29.1 millones de toneladas equivalentes de petróleo) con el año 2009(29.0 millones de toneladas equivalentes de petróleo) observamos que en términos absolutos en Colombia se presenta una ya visible inflexión en la tendencia al incremento del consumo de energía con el paso de cada año, el desarrollo económico, y el crecimiento poblacional característica de la historia social y económica del país.

miércoles, diciembre 10, 2008

"Un mundo en transición" es una apuesta de trabajo en alianza con las Agendas de Conflictos, Geoeconomía Global y Energía, esta última de la que soy coordinador, y que denominamos por las características de los hallazgos The Global Impact(El impacto Global).
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La presentación interroga por el factor energético en el marco de la emergencia de un mundo multipolar, elemento que por lo estratégico será determinante del modo en el que las potencias mundiales establecerán sus relaciones internacionales en el futuro próximo.
Los link relacionados con esta presentación son un resumen del trabajo original.












martes, mayo 29, 2007

Crisis energetica Colombia

La historia del petróleo en Colombia inicia en 1940 con las primeras explotaciones efectuadas a través de concesiones, las primeras de ellas Mares, y Barco(Colpet), para proseguir con otras encabeza de empresas como Shell en zona de Yondó, y San Pablo, Texas-Gulf en Orito, Intercor en Jobo y Sampués, la concedida a Hocol en territorio de Neiva, Carnicería y Tello, y a Chevron en Zulia, entre otras.


Las concesiones permitían a las compañías explotar recursos petroleros entregando el 13% del producto en dinero o especie al Estado. Posteriormente las modificaciones al contrato permitieron que tal porcentaje fluctuara dependiendo de la distancia a los puertos de embarque, y la inversión específica de recursos, así algunas compañías petroleras firmaron contratos de concesión con base en el decreto ley 2140 de 1955, que estableció una deducción anual ordinaria de 10% y una especial de 15% cuando se invertían cada año no menos de US$ 800 mil en actividad exploratoria, desde entonces, abriendo la puerta a la elusión de la participación nacional en la explotación de los yacimientos .

En términos de las categorías de los contratos de explotación de petróleo en el país, puede estimarse que entre 1940-1969 primó la concesión; 1969-1974 la concesión-asociación. En 1974 el contrato de asociación propiamente dicho(50/50), 1986 contrato de riesgo compartido, como modalidad de asociación; en 1989 se establecen los contratos de asociación de acuerdo con la producción acumulada; en 1994, se introduce el factor R como esquema de distribución de la producción en la asociación, y en 2002, la ley 756 que flexibiliza el régimen de regalías, permitiendo al sector privado el control de un 70% de los recursos petroleros explotados.

La evolución de los mecanismos de contratación se supeditaron a la hipótesis de la previsión de reservas futuras como función del potencial de exploración omitiendo la expectativa del agotamiento del recurso como tal, pese a que entre 1980-1985 el país vivió la dependencia de importaciones de petróleo cuando las exportaciones después de pasados 40 años llegaron al cero absoluto, la demanda de la refinación superó la producción, con efectos en la importación de petróleo de terceros países.

La historia petrolera colombiana 1940-2007 gira entorno a dos grandes yacimientos Caño Limón(1970), con 1000 millones de barriles, y Cusiana(1992) con 2200 millones de barriles, que sustentan groso modo 67 años de bombeo, y las previsiones de 9 años más hasta 2010.
Las fases de ascenso de producción inician desde 1940 con una producción media de 73 mil barriles día interrumpida provisionalmente durante el periodo 1980-85, impulsada en 1986, primer año de explotación completa de Caño Limón, con producción específica de 302 mil barriles día sufragando la demanda interna de las refinerías, lanzando al país a una fase de exportación que aún no finaliza.
El techo de la producción nacional se presenta en 1998 con 800 mil barriles día, momento tras el cual el país ingresa al periodo de declive alcanzando fase de meseta con la producción en 2006 localizada en cerca de 530 mil barriles día, un 38% menos respecto a la producción de 1998. En cuanto a la caída de las exportaciones a EEUU se destaca la producida entre 2004-2005 cuando evoluciona de 149 a 108 mil barriles día, que corresponde a una contracción del 28%.

Desde el punto de vista de la administración del recurso, resaltan dos momentos, el cambio que se presenta en 1974 con el transito de los contratos del tipo concesión a los contratos de asociación canalizados por Ecopetrol, seguido de la escisión de funciones que se efectúa en 2003 de la misma empresa la cual se divide en 3 componentes: ECOPETROL, que fija las políticas y administra los contratos de asociación, la Agencia Nacional de Hidrocarburos(ANH), dedicada a la promoción y administración de contratos a futuro en un nuevo esquema(contrato que estima control del socio privado superior a la media del contrato de asociación, llegando al 70% de lo hallado), y Ecopetrol S.A.

El cenit del petróleo para los el país está sellado por el comportamiento de la producción de Caño Limón y Cusiana. En el caso de Caño Limón, la producción techo se obtiene en 1993 con 470 mil barriles día, mientras que en etapa de declive en 2005 presenta 87.598, es decir un 81% menos. Cusiana por su parte, promedió entre 1997-2000, 600 mil barriles día, mientras en 2005 llegó a 154.047 es decir un 74% menos.

La producción nacional en fase meseta de 530 mil barriles(2006) se ha sostenido gracias a la explotación de pozos antiguos(maduros), localizados en el departamento del Meta, como Pachaquiaro, Aguila, Caño Sur y Macarenas, los cuales forman parte del Proyecto Integrado de Crudos Pesados. Esta iniciativa contempla, en un lapso que discurre entre 2005 y 2008 completar 14 nuevas perforaciones y concretar operaciones para restaurar o aumentar la producción. Los esfuerzos logrados por medio de la inyección forzada de agua a los pozos, permitió elevar las cotas de producción desde 59 mil barriles día en 2002 a 107.403 barriles día en 2006.

Aún así, las previsiones apuntan a que Ecopetrol en el corto plazo se vea obligado a comprar petróleo proveniente del subsuelo colombiano a las empresas multinacionales dada la imposibilidad de cargar con recursos propios las refinerías de Barrancabermeja y Cartagena que abastecen el mercado nacional de gasolinas y derivados, en tanto su abastecimiento requiere suministros que ascienden a 313.900 barriles día mientras la producción actual(2006), que corresponde a Ecopetrol asciende a 320 mil, lo que evidencia el limitado margen de maniobra.
Por su parte, la participación de las multinacionales asciende a 210 mil barriles día repartidos entre BP, Occidental y Petrobras, las que eventualmente, aunque no existen compromisos legales en este sentido, suministraran petróleo en venta a Ecopetrol en inmediaciones del año 2007, y de importaciones netas en 2010. La agudización de tal escenario se presenta dada la demanda en aumento por cuenta del crecimiento económico del 5% anual.
Estas previsiones explican en parte el incremento mensual de los precios y derivados del petróleo en el país, consecuente con la llegada del periodo de dependencia y necesidad de la adquisición de recursos a precios internacionales, lo que representa el nuevo rol de Ecopetrol cifrado en la garantía de suministros para el mercado nacional, obviando su perfil original de empresa dedicada a la explotación de recursos petroleros colombianos, y de financiamiento del funcionamiento del Estado. Igualmente, es previsible la reducción proporcional en los recursos económicos provenientes de las regalías a regiones y localidades productoras, como en la financiación que Ecopetrol efectuaba en el presupuesto nacional, explicando a su vez, las deducciones en temas de transferencia e inversión por parte del gobierno central.

El revés de la política petrolera colombiana medido por la actual situación suma un elemento adicional, la venta de la refinería de Cartagena, con lo cual se pierde la independencia en los suministros para el país, mientras se tiene como perspectiva, luego de la escisión de Ecopetrol, la venta del 20% de la unidad encargada de administrar las posiciones petroleras aún en manos del Estado, lo que significa adelantar las manecillas de la dependencia energética, de los derivados, y virtualmente el cenit petrólero colombiano.


Fuentes:
Agencia Nacional de Hidrocarburos, Colombia, 2003.
Ecopetrol comprará crudo a sus socios, El Tiempo, Bogotá, 31 de octubre de 2006, económicas, pág, 1-7.
Meta se vuelve la estrella petrolera, El Tiempo, Bogotá, 30 de octubre de 2006, Económicas, pág, 1-7.
Unidad de Planeación Minero Energética, Colombia.
Agencia Internacional de Energía(EIA).

jueves, abril 26, 2007

Un comentario especial que llega

Importartes las reflexiones que el Secretario de Gobierno de Antioquia, Jorge Mejía Martínez hace del texto publicado en mi sitio personal con titulo el derecho a la energia, a proposito de los intercambios que con frecuencia ejercitamos, y reproducido a su vez en su columna semanal del periodico regional el Mundo de Medellìn. A continuación el texto en referencia. La versión digital del periodico en el link: http://www.elmundo.com/sitioweb/noticia_detalle.php?idcuerpo=1&dscuerpo=Sección%20A&idseccion=3&dsseccion=Opinión&idnoticia=51340&dsnoticia=Derecho%20a%20la%20energía%20y%20al%20agua&imagen=051021111025jorgemejia.jpg&vl=1&r=opinion.php
Derecho a la energía y al agua
Abril 25 de 2007
Jorge Mejía Martinez

Los que escribimos en estas páginas de opinión pretendemos una reacción del lector, en cualquier sentido, pero que reaccione. Y con la buena costumbre de El Mundo de acompañar el escrito con el correo electrónico del autor, se propicia la retroalimentación. Hay aportes de los lectores que no podemos soslayar; lo mínimo que podemos hacer, es compartirlos con los otros lectores.
Osvaldo de los Ríos C. sugiere un tema interesante: ¿Existe un derecho a la igualdad en el acceso a la energía? Tema poco analizado en las aulas de la academia y muy ausente de las reivindicaciones de los movimientos sociales. Dice Osvaldo que en todo proceso de producción los balances están supeditados por los costos asociados a consumos específicos de energía, en componentes como fuerza de trabajo, consumo de energéticos como combustibles, energía eléctrica, y la renta Ricardiana, o los impuestos por la explotación de materias primas, tanto para la generación de bienes como de servicios. La analogía entre Producto Interno Bruto (PIB), y energía para Colombia se aprecia así: del 100% de la energía producida y consumida por las generaciones en aproximadamente 200 años, el 61% se concentra en los hogares y el 18% pertenece al Estado. El 24% equivale a las inversiones de los dos componentes anteriores; 21% son exportaciones a lo que le restamos las importaciones equivalentes al 25%. La comparación permite visualizar el peso que tienen las familias en el desarrollo de la sociedad, y del Estado como tal. La inequidad en los retornos de energía que el sistema (Estado) hace a las personas, es posible de observar a través de un comparativo con la concentración de la riqueza. Es así como, pese a que en Colombia los esfuerzos son generales en la producción de energía, del 100% de dicha generación, el 50% es concentrado por un 5% de la población, mientras el restante 50% se distribuye entre el 95% de los habitantes del país. Los indicadores asociados al tema de movilidad, evidencian otro tanto. En Medellín, los estudios sobre el uso de las diferentes modalidades de transporte a que tienen acceso las personas, evidencian que cerca de un 50% de la población de la ciudad se moviliza a sus lugares cotidianos a píe, mientras el 50% restante lo hace a través de los demás medios mecanizados que van del automóvil, metro, o vehículos públicos; este guarismo determina los consumos de energéticos respectivos, como gasolina o energía eléctrica y reabre el debate sobre el derecho a la libertad de movilidad, o locomoción de las personas. Igualmente, asevera Osvaldo, si colocamos la lente en la población pobre colombiana, en cifras oficiales (Informe Banco mundial 2007), alrededor de un 50% de la población es responsable del pago del 35% de los gastos totales nacionales, unos 6512 millones de dólares, por el consumo de energía eléctrica; lo que hace de este rubro el más aportado por los estratos bajos del país, por encima del pago por el consumo de alimentos, vivienda, agua, salud o transporte. Así mismo, es posible establecer los consumos medios de energía eléctrica, o los bienes y servicios de una familia, o de cada una de sus personas, en función a los Derechos Sociales, Económicos y culturales, lo que da nacimiento a una de las más avanzadas propuestas modernas de carácter social: la “Renta Básica”, consistente en los ingresos mínimos que el Estado debe garantizar a toda persona, sin ningún tipo de discriminación, como mecanismo de realización de los derechos elementales. El derecho al consumo del agua es otro asunto de gran impacto social, económico y filosófico, a la luz de la Declaración universal de los Derechos del Hombre y de una Constitución nacional pródiga en garantías como la del 91. ¿Cuando una Empresa oficial que monopoliza la prestación del servicio público del agua, le suspende de manera temporal o definitiva el suministro del líquido vital a una familia, por incapacidad de pago o por carencia de recursos, condenándola a morir de sed, delante de toda la sociedad que permanece impávida, estará actuando correctamente? La duda es toda; a la luz de un centímetro de humanidad, parece inadmisible. Interesante discusión la que nos permitió el amigo Osvaldo De los Ríos.

miércoles, abril 18, 2007

El derecho a la energía



¿Existe un derecho a la igualdad en el acceso a la energía?. Realmente es un tema poco analizado en las escuelas de ingeniería como en las reivindicaciones de los movimientos sociales, sin embargo, axiomas que permiten la ampliación doctrinaria del derecho de las personas, como “a igual trabajo, igual salario”, expresan implícitamente una ecuación de la energía de los consumos humanos, que se extiende al ámbito del mundo jurídico y de las compensaciones económicas.

De otra forma, en todo proceso de producción los balances están supeditados por los costos asociados a consumos específicos de energía, en componentes como fuerza de trabajo, consumo de energéticos, combustibles, energía eléctrica, y lo que puede ser el equivalente a la renta ricardiana, o los impuestos por la explotación de materias primas, y esto tanto para el caso de la generación de bienes como de servicios. La analogía entre Producto Interno Bruto(PIB), y energía para Colombia se distribuye de la siguiente forma: del 100% de la energía producida y consumida por las generaciones en aproximadamente 200 años, el 61% lo concentran los hogares, el 18% pertenece al Estado, 24% equivale a las inversiones de las dos componentes anteriores, y 21% son exportaciones a lo que se le resta las importaciones equivalentes del 25%(1) La comparación permite visualizar el peso que tienen las familias hoy en el desarrollo de la sociedad, y del Estado como tal, más aún que independiente de la categoría con la que se exprese la producción de la energía, en síntesis traduce energía proveniente de la naturaleza, cuantificada como pasivo, con significado en el agotamiento y contaminación de los recuros, y la que comprende como activo de producción y aprovechamiento de estos mismos recursos, la energía humana. La inequidad en los retornos de energía que el sistema(Estado) hace a las personas, es posible de observar utilizando como referente la concentración de la riqueza. Así, pese a que los esfuerzos son generales en la producción de energía, en Colombia, del 100% de dicha generación, el 50% es canalizado para sus fines por un 5% de la población total(2 050 000 millones de personas), mientras 50% restante se distribuye entre el 95% de la población(38 950 000).

Los indicadores asociados al tema de movilidad, evidencian otro tanto. En Medellín, las encuestas sobre el uso de las diferentes modalidades de transporte a que tienen acceso las personas evidencia que cerca de un 50% de la población de la ciudad se moviliza a sus lugares cotidianos a píe, mientras el 50% restante lo hace a través de los demás medios mecanizados que van del automóvil, metro, o vehículos públicos; este guarismo determina a su vez los consumos de energéticos respectivos, como gasolina o energía eléctrica en el caso de metro, y reabre el debate sobre el derecho a la libertad de movilidad, o locomoción de las personas.(2)

Igualmente, si colocamos la lente en la población pobre colombiana, en cifras oficiales(2007), alrededor de un 50%, estos son responsables del pago del 35% de los gastos totales nacionales, unos 6512 millones de dólares, en el consumo energía eléctrica, lo que convierte este rubro en el que más consumen los estratos bajos del país, por encima del pago de alimentos, vivienda, agua, salud o transporte(3) , esfuerzo infructuoso en muchos casos dado que por incapacidad de pago mensualmente las empresas de energía llevan a la penumbra, solo en la capital Bogotá, a unas 20 mil hogares(103 mil personas), 58 mil Medellín(300 mil personas), y 54 mil(280 mil personas) en la costa Atlántica.(4)

De hecho los conflictos en torno a la disputa por la energía van desde los barrios y comunas de las ciudades, como lo sucedido en la comuna 13(5) , hasta en el orden internacional en guerras como la de Iraq, Sudán o Afganistán. Los países productores de petróleo, y gas fortalecen sus agremiaciones como sucede con la Organización de Productores de Petróleo, y el recién creado cartel del gas, conformado por Rusia, Argelia, Iran, Qatar, y Venezuela. Mientras, los países desarrollados dependientes de los energéticos, en una intensa actividad por evitar el cambio en el orden mundial actual, destinan sus esfuerzos a arrebatar por cualquier medio, fundamentalmente medios ilegales, y violentos, los recursos a los países que los poseen.

Es un asunto vital porque las actividades cotidianas que explican la evolución(sin signo) de las sociedades, tienen como fundamento el desempeño humano, con garantía en su propia existencia, de la vida, y esta a su vez, requiere como condición base, la sostenibilidad fisiológica supeditada a una ingesta mínima de calorías día por persona, unas 2500 según la Organización Mundial de la Salud(OMS)(6) , y en tiempos modernos de consumos ascendentes de energía, factores sin los cuales no sería posible pensar en las demás expectativas humanas, desde las afectivas hasta las materiales, porque en la practica estaríamos frente a un ser en un estado mas o menos agravado de desnutrición, tendiente a conducirlo a la muerte, lo que alude a que el derecho a la vida, tiene como uno de sus fundamentos previos el derecho a la alimentación, y de este nuevamente se deduce, el derecho a la energía.

Así mismo, es posible establecer los consumos medios de energía eléctrica, o los bienes y servicios de una familia, o de cada una de sus personas, en función con los Derechos Económicos consagrados por Naciones Unidas(DESC), lo que da nacimiento como propuesta de carácter social a la “Renta Básica”, que serian los ingresos mínimos que el Estado debe garantizar a toda persona como mecanismo para la cobertura de sus necesidades básicas, sin las que no es posible pensar en la realización de los demás derechos.

Si partimos de reconocer como fuente de energía esencial el sol, descubrimos este elemento como factor estructurante de la vida, y encontramos que la justa y equitativa distribución de la misma explica los desarrollos de la naturaleza, con sus excepcionales conquistas evolutivas, maestra de los logros humanos(biomímesis). Del caso tomar nota de ello como referente para la administración de los recursos económicos y/o energéticos de las sociedades.


(1) En Colombia el PIB que representa el histórico en la producción de las diferentes generaciones de personas que han pasado por el país, más el esfuerzo de las actuales, asciende a 321 billones de pesos, donde los recursos concentrados por el Estado, más los impuestos, equivalen a 58 billones, mientras los hogares poseen los restantes 197 billones, las inversiones de las anteriores componentes representan 77 billones, las exportaciones son 69 billones de pesos, a las que deben restarse las importaciones de 80 billones.
(2) Encuestas origen destino Metro de Medellín
(3) Informe Banco Mundial, reproducido por el tiempo Bogotá, con título: Pobres: mercado de $53 billones, 20 de marzo de 2007, Económicas, pag, 1-13.
(4) Días de la velitas todo el año, El tiempo, Bogotá, 7 de diciembre de 2006, Primer Plano, pag, 1-2.
(5) Ver, Guerra urbana: la criminalización de la pobreza, http://desarrolloypaz.blogspot.com, etiqueta Urbanismo
(6) Así, Hay 10 calorías de energía de hidrocarburos en cada caloría de alimentos que consumimos.
Mientras el mundo arde, Michael Ruppert.
http://www.fromthewilderness.com/freee/ww3/120104_world_burns.shtml