El PDA y Álvaro UribePor paradójico que parezca las fases de auge como de declive de los proyectos en torno al Polo Democrático y a Álvaro Uribe se trenzan de manera particular como una suerte de pesos y contrapesos. La llegada a la presidencia de este último en 2002 estuvo emparejado con la emergencia electoral del Polo Democrático, por entonces Polo Democrático Independiente, momento de significativa importancia como consolidación del proyecto de derechas mientras a su vez los resultados mostraban como posibilidad el que un proyecto al margen del bipartidismo alcanzara el sitial de la Casa de Nariño.
Por su parte el revés del referéndum que impulso el gobierno Uribe en 2003 significo a su vez un aire político para el Polo Democrático, al igual que la conquista de la jefatura de la alcaldía de Bogotá.
Por entonces la Belle Époque del Polo se escribía tal cual avanzaban los debates sobre paramilitarismo, un tema destacado en el parlamento que sobreviene al gobierno Andrés Pastrana, acompañado de otros debates de carácter social en general referenciados en clave de los derechos económicos sociales y culturales, y por la demanda en la aplicación de la Constitución del 91.
El efecto del trabajo legislativo adquiere peso histórico y jurídico por la apertura de casos que involucran a políticos con narcos y paramilitares ya en el año 2005 en medio de la ley de justicia y paz. La parapolítica se inauguró en firme con las detenciones de Congresistas en el año 2006, sin embargo una serie de obstáculos impidieron la fluidez de los mismos en medio de los ires y venires de los casos entre la Corte Suprema y la Fiscalía lo que explica el que hoy apenas existan contados en una mano el número de condenados. En todo esto vale la pena reseñar el papel protagónico del Polo Democrático en el tema de quizás mayor trascendencia en la historia colombiana-con efectos lejos de finalizar-, lo que sucede en medio de otro hito, es decir la ruptura del monopolio del escenario político nacional tradicionalmente en manos de los partidos herederos del frente nacional.
El segundo periodo del presidente Uribe se lleva a cabo en medio de los vaivenes que genera el asestar golpes importantes a las Farc pero también por la adversidad que representa la alargada tensión entre el ejecutivo con el poder judicial, un entorno regional adverso, y un sin número de escándalos de corrupción, lo que coincide a su vez con trascendentales debates en el Congreso por parte del Polo pero también por la progresión de eventos que terminaron por facturar la salida de Luis Eduardo Garzón del Partido y la dureza del ambiente en el que se realizó la elección del candidato presidencial Gustavo Petro, hoy ad portas de abandonar esta colectividad.
Es una historia sinuosa pero que de alguna forma dialoga. Sin duda la salida de Petro vaticina el fin de la era Polo, entre tanto el ex presidente Uribe observa como su ex ministro de defensa paulatinamente le vuelve como diría López Michelsen un nuevo mueble viejo.