jueves, julio 29, 2010

Los retos de Santos
Semanas atrás se ha valorado en medios de comunicación temas como los diez años de vigencia del Plan Colombia y los cinco de la Ley de Justicia y Paz eventos que sellan el contexto de la primera década del siglo XXI para el país.


Y agregaría, aunque está ligado con lo anterior, el resaltar como fenómeno político la parapolítica es decir la relación entre el narcotráfico y paramilitarismo con Congresistas, Representantes a la Cámara, y como consecuencia de funcionarios públicos de niveles variopintos y comprometedores como las Fuerzas Armadas, además de involucrar al sector privado.

Es un primer paso que se ha dado en medio de la lentitud de los procedimientos, parcialidad y resistencias. Pero el mayor de los retos del gobierno entrante es precisamente consolidar esta tendencia, es decir facilitar y el apoyar el avance de los procesos en las cortes, y por otro lado, iniciar el trámite serio del proceso de reparación de las víctimas.

Todo ello es importante para el futuro del país porque ello tiene significado como mensaje contundente a los actores ilegales que persisten en dar continuidad a esta historia o en su defecto motivar lo opuesto.

Lo dicho tiene aplicación también para actores armados como la guerrilla, y representa un giro, ya en la práctica, del quehacer del Estado colombiano, y no es esperar una solución inmediata y total a todos los problemas pero si la búsqueda institucional y decidida del cumplimiento del mandato constitucional suscrito en la Carta del 91.

La expectativa es que a Juan Manuel Santos no le suceda lo de Obama y es que la retórica llegado su momento inicie su inefable labor en la afectación de la popularidad, diría en la legitimidad, lo que es más grave para la sociedad colombiana por lo dicho.

No es una impresión particular. Los ojos de Unasur, la Organización de Estados Americanos o el TPI siguen los sucesos de lo que se presenta en Colombia.