Luego de las elecciones a Congreso se puede colegir que la historia de la parapolítica está lejos de finalizar, y se reedita con nuevos rostros, en “cuerpo ajeno” como lo define
La inocua reforma política, la laxitud de la ley de justicia y paz, sumado al reto que el ejecutivo ha colocado a las Cortes en torno del problema del paramilitarismo explican los resultados electorales en 2010, que de continuar las investigaciones de la corte suprema convertirá la parapolítica en un tema tan común como cualquiera de los delitos que se vuelven endémicos para la sociedad colombiana.
En el caso de la seguridad ciudadana los efectos se advierten específicamente en Medellín donde la violencia en torno a los grupos paramilitares les hace responsables de un 80% de los homicidios en la ciudad-1840 homicidios en 2009-, algo que se puede observar si se tienen en cuenta los resultados de la negociación que una comisión de notables realizó con estos grupos a comienzos de febrero de este año.
En este sentido es paradójico que se considere como salida a la violencia la táctica del avestruz. En los debates presidenciales poco se habla de un tema tan central como el derecho a la vida, y el control que sobre las actividades cotidianas ejercen los grupos ilegales. Así las cosas, se hace necesario reconocer que el abordaje tanto jurídico como institucional de este problema en 8 años del gobierno Uribe ha derivado en puente a la historia de violencia en el país, y no en un cambio de tendencia.
Por su parte la promoción de la institucionalidad democrática está ligado al desarrollo del sector productivo y a su proyección en el comercio local, regional e internacional de tal suerte que se quite espacio a las actividades de carácter ilegal. Sin embargo, las limitaciones comerciales heredadas del actual gobierno sirven de acicate al problema de la inseguridad mientras prima una política que motiva el aislacionismo del país con expresión en una diplomacia internacional que defiende la unilateralidad. En cualquier caso no se desea reconocer que el país es el centro de una crisis humanitaria en el mundo, y el nicho de graves problemas tal cual lo reconoce
Ya en el tema de las guerrillas, sin duda hay que justificar la acción institucional contra estas, pero ello no debe confundirse con la teoría del “mal menor” esto en términos de conculcar derechos humanos, económicos, sociales y políticos de los ciudadanos, lo que en la práctica lleva al estado a asimilar las prácticas de los grupos ilegales, tema también casi desestimado del debate electoral pero directamente relacionado con la epidémica situación de violencia que vive el país.
Así las cosas, es más importante la noticia sobre los deslizamientos, o las luchas intestinas en los partidos que el debatir sobre las causas y efectos de los problemas más sensibles que nos aquejan-y de que manera- en el día a día.