lunes, junio 01, 2009

Los límites del proyecto Obama
Los obstáculos interpuestos por el Congreso de EE.UU. a la iniciativa de desmonte de la cárcel ilegal de Guantánamo en Cuba, o el aplazamiento de la salida de los marins de Irak, deja ver la resistencia que genera el proyecto Obama en la Unión Americana.

La determinación de encauzar altos funcionarios de la administración George Bush por la violación de derechos humanos, la obligada comparecencia de General Motor ante una corte de quiebras, o el freno a nuevos endeudamientos futuros del sector financiero estadounidense, sello político del actual gobierno americano, de seguro desataran nuevas tensiones por la afectación de intereses de sectores tanto de demócratas como de republicanos en el Congreso.

Es la constante de un pulso político que intenta reconstruir la confianza de los ciudadanos en EE.UU., y con la comunidad internacional, pero en este objetivo, más allá de la oposición a las medidas descritas, Obama tendrá que enfrentar la tormenta política que genera la crisis económica lejos de finalizar, con un desempleo en alza, y la confirmada caída tanto en el precio como la construcción de viviendas, al que se suma en el último mes, la tendencia al aumento de los precios del petróleo, para una nación que importa el 50% de este producto. Desde el punto de vista del endeudamiento, según proyecciones, EE.UU., verá en los próximos meses como la deuda nacional, tasada en unos 14 billones, se empareja con su PIB.

En el ámbito internacional, el reverdecer de las guerras en Iraq, y Afganistán, y el revés de la proyección estadounidense en el Caucaso a través de Georgia, ahora se complejiza con los retos que impone Corea del Norte. En este sentido, Obama se enfrenta a un Consejo de Seguridad, ya en el contexto de Naciones Unidas, que resulta adversante a sus deseos de sancionar a Rusia, Irán, o Corea del Norte.

Lo cierto es que la administración Bush no solo rompió la frágil institucionalidad internacional existente en los entornos de Naciones Unidas, sino que evidenció un sin número factores ventajosos para las superpotencias, operativas aún en un escenario hegemónico, pero que ya finalizó.

Esto se advierte en el caso del tratado de no proliferación nuclear, que apalanco la preeminencia de las potencias nucleares, un mecanismo de concentración del ataque o la defensa en el orden militar global, que inducía los países no nucleares al alineamiento. Como alternativa a este favorecimiento, las superpotencias permitieron a través del agujero al tratado de no proliferación que permitía el desarrollo nuclear para usos civiles, la patente otorgada a países como por ejemplo, Israel, India, Pakistán, o el mismo Corea del Norte de desarrollar armas nucleares.

De esta forma el cuestionamiento a la legitimidad internacional de Naciones Unidas, y las sanciones internacionales que de allí se derivan, en medio de un escenario de “defiéndase quien pueda” ha terminado por sustentar políticas de rearme, nunca abandonadas por EE.UU, y seguidas por Rusia, Irán, o Corea del Norte: ¿un nuevo límite al gobierno Obama?