El retorno de Petro al Polo Democrático.
Resulta sorpresiva la decisión del Senador Gustavo Petro de inscribirse a la consulta interna del Polo Democrático de cara a las elecciones de 2010.
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Tres meses de distanciamiento permitieron conocer la acidez de un debate abierto y franco entre algunos integrantes del Polo, un activo si se quiere, para la construcción democrática de un proyecto político que apenas nace, y que observó como un diferendo tomo el rivete de ruptura estructural, cegado por la incapacidad de autocrítica en los diversos niveles del Partido.
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Entre los elementos que se observaron, se resalta el reclamo de Gustavo Petro por la actividad clientelista y la forma como se compró con contratos a líderes de su sector en las pasadas elecciones al II Congreso, a través del gobierno distrital de Bogotá.
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Específicamente los cuestionamiento a Carlos Gaviria, se orientaron en plantear la inconveniencia de la permanencia de este en la presidencia del Polo y su potencial candidatura a 2010 -un poco el uso de la tesorería del Partido en su beneficio-, lo que rompe la igualdad en dicho proceso.
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Por su parte, Gaviria afirmaba que no se separaría del cargo en tanto no sería candidato del Polo en la consulta interna, lo que sin embargo a la altura del Congreso resulto siendo insostenible dado que terminó no solo como presidente, sino que proyecto su candidatura, la que posteriormente fue formalizada hace poco más de una semana.
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Más allá de los planteamiento de Petro, y Gaviria, y de la filigrana reglamentaria respecto de las actuaciones de los miembros del Polo, lo cierto es que lo que le da sentido al estatus de presidente de una organización es en primera medida mantener la unidad del proyecto político, lo que sin duda fue obviado por el presidente Gaviria.
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Por lo visto, el acuerdo que permitió saldar el distanciamiento de Gustavo Petro del Polo, en el que se establece por el ejecutivo nacional, la selección del próximo presidente del Partido por consenso, reconoce el error fatal, y origen de la controversia que cruzó el Partido durante meses.
Específicamente los cuestionamiento a Carlos Gaviria, se orientaron en plantear la inconveniencia de la permanencia de este en la presidencia del Polo y su potencial candidatura a 2010 -un poco el uso de la tesorería del Partido en su beneficio-, lo que rompe la igualdad en dicho proceso.
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Por su parte, Gaviria afirmaba que no se separaría del cargo en tanto no sería candidato del Polo en la consulta interna, lo que sin embargo a la altura del Congreso resulto siendo insostenible dado que terminó no solo como presidente, sino que proyecto su candidatura, la que posteriormente fue formalizada hace poco más de una semana.
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Más allá de los planteamiento de Petro, y Gaviria, y de la filigrana reglamentaria respecto de las actuaciones de los miembros del Polo, lo cierto es que lo que le da sentido al estatus de presidente de una organización es en primera medida mantener la unidad del proyecto político, lo que sin duda fue obviado por el presidente Gaviria.
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Por lo visto, el acuerdo que permitió saldar el distanciamiento de Gustavo Petro del Polo, en el que se establece por el ejecutivo nacional, la selección del próximo presidente del Partido por consenso, reconoce el error fatal, y origen de la controversia que cruzó el Partido durante meses.
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Las garantías en cuanto a los recursos económicos, y el manejo de tesorería, el llamado a evitar la corrupción de líderes en la consulta, sumado al fuero que se otorga al candidato que saliere electo de la consulta en cuanto a la posibilidad de adelantar acuerdos multipartido, relanzan al Polo Democrático como actor protagónico en las elecciones de 2010.
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Queda como tarea acercar a Luis Eduardo Garzón, y permitir incluso la participación de otros sectores o personalidades democráticas como Antanas Mockus, que no teniendo membresía del Polo, pudiese permitirse por medio de reforma estatutaria su participación en las elecciones internas del Partido, un mensaje a la sociedad colombiana, del ánimo democrático que inspira este proyecto político.
Las garantías en cuanto a los recursos económicos, y el manejo de tesorería, el llamado a evitar la corrupción de líderes en la consulta, sumado al fuero que se otorga al candidato que saliere electo de la consulta en cuanto a la posibilidad de adelantar acuerdos multipartido, relanzan al Polo Democrático como actor protagónico en las elecciones de 2010.
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Queda como tarea acercar a Luis Eduardo Garzón, y permitir incluso la participación de otros sectores o personalidades democráticas como Antanas Mockus, que no teniendo membresía del Polo, pudiese permitirse por medio de reforma estatutaria su participación en las elecciones internas del Partido, un mensaje a la sociedad colombiana, del ánimo democrático que inspira este proyecto político.