martes, mayo 19, 2009

Reforma y especulación

En La década de los ochentas, la crisis de la deuda de los estados, y su estancamiento económico y social, justificó la puesta en marcha en el mundo de las políticas de "liberalización económica", las que representaron un nuevo pacto y reconstrucción de la confianza entre el sector privado, con recursos estancados, y disponibles para invertir, y los estados, de los cuales algunos de ellos ya se habían declarado en quiebra, y se negaban a cancelar sus deudas.

Esta experiencia hizo popular la idea de la incapacidad de los gobiernos en administrar adecuadamente los recursos, y la necesaria tutela de entidades como el Fondo Monetario. La premisa entonces era convertir los estados en empresas económicas que garanticen el retorno de la financiación e inversión del sector privado, la modificación de los parámetros estatales de la administración pública, y elevar al estatus de co-gobierno de los estados al Fondo Monetario.

Ya en los noventas, la reforma tomo como centro agilizar los mecanismos de circulación económica, designando para ello los principales mercados de valores del mundo. El financiamiento tomo la forma de venta de deuda e inversión pública, mientras los mecanismos de monitoreo, por ejemplo el riesgo de impago, fueron directamente asumidos por compañías privadas.

Es el modelo en crisis actualmente, en cualquier caso, no como consecuencia de su ineficacia en el desarrollo social, si no como efecto de el potencial impago de las deudas de EE.UU, quien es financiado por los restantes estados del mundo, de los que sobre salen China, y los países petroleros.

De hecho, estas políticas incentivaron la prevalencia de los principios económicos, el lucro, derogando el interés social cual es el factor constitutivo del estado.

En países en medio de conflictos como Colombia, la receta ha hecho metástasis, y las políticas de “liberalización económica”, hacen de soporte a la actual fase de erosión de la institucionalidad estatal, patético por el avance y desarrollo de una “institucionalidad mafiosa”, típica por imponerse a través de la intimidación, y la celada, y como su par, el afán de lucro.
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Pero si se trata de valorar la situación de los países que promovieron internacionalmente estas políticas y que vivieron sus propias bonanzas bursátiles, ya en medio de su agotamiento y la emergencia de la crisis, Gran Bretaña, ha optado por nacionalizar los bancos y sectores financieros en quiebra, mientras EE.UU., recurre a recursos de sus ciudadanos para financiar el plan de rescate, a manera de prestamos de largo plazo, una alternativa que se agota, conocida la posibilidad de que las demandas de recursos se extiendan demasiado en el tiempo, y se vuelvan inmanejables por sus montos.