miércoles, abril 22, 2009

La silenciosa erosión de Naciones Unidas

Paralelo a la crisis económica global, y casi imperceptiblemente, el rol de la Organización de Naciones Unidas(ONU), como parlamento mundial, viene siendo sustituido de facto.

El grueso de las discusiones sobre disposiciones económicas se realizan a expensas del grupo de los siete, o el grupo de los veinte, mientras los temas de seguridad internacional adquieren un nuevo marco a través de la OTAN, la que debe abrogarse el poder de intervención en cualquier lugar del mundo, según el delegado estadounidense Ivo Dadler, dada su representatividad como “liga de democracias”, una iniciativa que se complementa con el llamado que el presidente Obama efectuó en la reciente cumbre de la alianza atlántica llevada a cabo en Estrasburgo, donde invitó a los países europeos a tomar un mayor compromiso con la OTAN, una luz verde al rearme de Alemania e Italia que fuera impedido tras la segunda guerra tanto por la ONU como por el mismo Estados Unidos.

Las negociaciones sobre el diferendo nuclear con Norcorea superó el ámbito de la Agencia Internacional de Energía(AIE), ente perteneciente a la ONU, para trasladarse a una mesa multipartita que incluye a Estados Unidos, Rusia, China, Japón, y Corea del Sur. Un caso semejante sucede con Irán, donde las negociaciones con EE.UU., buscan realizarse cara a cara, y por momentos, con acompañamiento de Rusia.

En el caso de la justicia, el tribunal penal internacional se ve burlado por la cumbre de la liga árabe-latinoamérica, que como texto de conclusión incluye un apoyo al presidente sudanés Omar Al-Bashir, quien posee una orden de captura por la comisión de delitos de lesa humanidad, y esto, en medio de la bochornosa participación como orador en dicha reunión del secretario de la ONU, Ban ki-moon.

Por su parte, y luego del fracaso de las negociaciones comerciales, en el marco de la Organización Mundial del Comercio, y más específicamente las negociaciones de Doha, que traducen acuerdos de carácter multilateral, a escala global bajo el auspicio de la ONU, la tendencia es al establecimiento de relaciones comerciales bilaterales, tal como lo ejercita China, Rusia, o el mismo EE.UU., en la esfera latinoamericana.

Sin duda las desavenencias en el Consejo de Seguridad, respecto de la intervención estadounidense en Iraq, que ahora se suman a la imposibilidad de EE.UU. de tramitar sanciones a Rusia, Irán, o Norcorea, explican la disposición de eludir, invisibilizar, y sustituir, los escenarios de Naciones Unidas, por otros centros de decisión, libres de la vigilancia de la Asamblea General, y el reclamo al apego al derecho social, económico y político que rigen las relaciones internacionales en el contexto de los tratados, y acuerdos logrados por más de 190 países, tras un proceso de 60 años.

Al parecer, la multipolaridad, por lo pronto, tiene significado en la erosión de las ya limitadas capacidades de la ONU, sustituyendo su actividad por los “buenos oficios” de las superpotencias económicas y políticas, en síntesis, y silenciosamente, el ingreso al rústico predominio del pragmatismo, que sin los resortes jurídicos asociados al derecho internacional, y limitando el acceso público a la información, puede desentrabar con mayor facilidad las opciones de la fuerza militar, en la resolución de los diferendos locales como internacionales.