Ha sido ineludible escribir en esta bitácora del Partido al que pertenezco, el Polo Democrático, y he tratado de hacerlo contrastando la tipica visión de militante que evita hacer lecturas críticas del proyecto político, de su actuar en la coyuntura y de sus dirigentes.
De los planteamientos que he efectuado se induce el quehacer en el próximo Congreso en 2009. Existen muchas cosas por revisar, pero considero como en el artículo inmediatemente anterior, que se requiere recomponer el rol moderador de la presidencia del Polo, de tal suerte que se permita el actuar en términos de las potencialidades de los actores del Partido, y en esto me refiero a Lucho Garzón quien puede facilitar la apertura de una importante política de alianzas de cara a 2010, y de Gustavo Petro, quien permite iluminar los centros de la política nacional localizados en la necesidad de la verdad histórica de lo que sucede en el holocausto paramilitar, y del que depende que se destrabe una negociación en todos los horizontes para la sociedad colombiana.
Para Carlos Gaviria mis palabras se inscriben en una invitación a recobrar su identidad política como liberal y demócrata, que le permita incentivar su protagonismo haciendo la política del hoy, motivando su propio sector de influencia.
Y recordarle que el paraguas de la doxa política de los años sesentas y setentas, no solo desluce su política si no la del propio partido, lo que tiene significado en el aplazamiento de la expectativa generacional del cambio político y social para Colombia.