miércoles, mayo 23, 2007

La primavera de la uni-polaridad

La caída de las torres gemelas en 2001, sumado a la intervención de Irak en 2003 representan el momento del cambio de roles en las fichas del tablero mundial. Hasta entonces notables pensadores de la globalización y del fin de la historia proclamaban a EEUU como la incuestionada súper-potencia, exitosa económica y militarmente a escala global. En consecuencia el capitalismo a su vez se presenta como el vencedor en la contienda con otras formas de práctica económica en el mundo. En efecto, la gestión de las economías nacionales, con antecedentes en una mixtura entre competencias locales, e internacionales, con un alto poder de definición del sector público, giro hacia la “liberación” de los mercados, es decir, el levantamiento a la exclusividad que el Estado ejercía de explotar sectores específicos de la economía considerados estratégicos, toda vez que afianzando la instauración de mercados financieros que facilitaran los traspasos de propiedad y de ganancias de las empresas instaladas a cualquier lugar del planeta por medio del comercio accionario a escala global.

En este sentido, se estimularon y crearon asociaciones o bloques económicos subregionales en los cinco continentes con una arquitectura modulada por las organizaciones de Bretton Woods(BM-FMI) y la Organización Mundial del Comercio(OMC) con el fin de prohijar los beneficios económicos que el capitalismo trajo al primer mundo al resto del planeta. Así en el hemisferio occidental esto significaba la constitución tutoriada de cuatro bloques económicos; Mercosur, Comunidad Andina, Mercado Centroamericano, y Tratado de libre comercio del Norte América, los que juntos materializaban la expectativa del Tratado de Libre Comercio de las Américas(ALCA).

En este contexto, Fondo Monetario Internacional, y el Banco Mundial consolidaban su papel de bancos y entes administradores de las funciones macroeconómicas del tercer mundo, incluyendo, aunque con sus especificidades, China y Rusia. Paralelamente, se instaba los países a eliminar sus monedas nacionales, restringir la actividad de los bancos centrales, con-cediendo al Tesoro de los EEUU el carácter de banco de bancos a escala global, convirtiendo a EEUU en receptor del señoreaje, o de otra forma el impuesto implícito por el uso de la moneda estadounidense como moneda nacional en terceros países. Panamá, a los que se unieron Salvador, y Ecuador vieron desaparecer sus monedas nacionales.

La nueva “arquitectura” implicaba la redefinición de la división internacional del trabajo y la tasa internacional de ganancia, medidos por la competitividad que en cuestión de retornos económicos mostraran los países a los inversores mundiales. Sin embargo, como factor estratégico, y obviado en la presentación de la apuesta por la “globalización” residía la reactivación económica de EEUU ya en primeros de cambio del siglo XXI con síntomas de agotamiento, para entonces con déficit comercial con todas y cada una de las regiones del mundo, mientras paralelamente el sistema financiero internacional navegaba en flujos exorbitantes de la divisa verde sin que se observara un lugar seguro para la colocación la misma.

Los cuantiosos recursos monetarios estancados desde el punto de vista de la inversión en los países centrales en manos de las organizaciones multilaterales, sumado a las tendencias encontradas sobre el comportamiento de las inversiones en valores o títulos de tesorería de los países desa-rrollados, y las demandas de ganancias cada vez superiores de los inversores, permitió la adecuación de “zonas francas” en el tercer mundo a la medida de las nuevos requerimientos: respaldo estatal de las inversiones, res-peto a la propiedad, levantamiento de las restricciones al giro de divisas, homologación de la economía clásica a la economía financiera(mercado de valores) y la apertura de inversiones en los sectores hasta entonces de prevalencia del Estado. Así, la especulación, condenada en antaño por el liberalismo fue patentada por las instituciones de Bretton Woods(BM-FMI) otorgándole una categoría distintiva en el orden interpretativo, denominándoles “capitales golondrina”, evitando observar los efectos económicos negativos y los riesgos que caracterizan este tipo de inversiones.

El plan de mantener en primer lugar a la Unión Americana paralelamente se concreta con medidas que eviten la emergencia de potencias que controviertan la hegemonía. En Rusia tras la caída del muro de Berlín, el “ajuste estructural” del FMI facilitó el control de sectores estratégicos por empresas extranjeras, mientras la disuasión a China se procura mediante al chantaje en su ingreso a la Organización Mundial del Comercio, es decir, el permiso de comerciar en las condiciones privilegiadas de EEUU a escala Global. Cuando en 2001 se “permite” el ingreso de China a la OMC, las relaciones comerciales del país oriental avanzaban intensamente aún con el mismo EEUU, y las perspectivas de demanda del mercado interno, y las ventajas comparativas en la producción evidenciaban que la medida del aislamiento dejaba de tener efecto.

Paralelamente, se presentan países bajo la égida estadounidense, la aplicación obediente de las medidas solicitadas por los países centrales a través de las organizaciones multilaterales de crédito. Un ejemplo de esto se presenta en el sudeste asiático donde para fines de los noventas llegaron volúmenes copiosos de inversiones trayendo, liquidez y facilidades de crédito lo que impulsó el incremento de la demanda de bienes y servicios de millones de personas, la dinámica de las industrias fue revitalizada, en tanto las empresas internacionales instalaron satélites de sus centros de producción. Era el “mila-gro asiático”.

El experimento aunque exitoso en cuanto a la respuesta que países del tercer mundo pueden ofrecer al ensamblaje y producción de bienes con exigencias tecnológicas importantes, y a la succión de capitales internacionales, finalizó cuando la capacidad de demanda de bienes y servicios del grupo económico con estas potencialidades arrastro la demanda de sectores en ascenso que lograron progresividad en función del endeudamiento hasta que ello fue insostenible. El resultado, fue primero la tendencia al aumento de la cartera vencida de las empresas, la calculada fuga de capitales, consolidando la quiebra de las mismas, ya en medio del tsunami de la insolvencia.

Una tras otra, primero fue la “crisis asiática”, para luego en medio de un “efecto dominó”, sobrevinieron las crisis económicas transcontinentales, los efec-tos Vodka, Tequila, y Tango, representando la cuenta de cobro de los inversionistas. Mientras con alguna precaución los especuladores negociaron sus posiciones “preventivamente” abandonando con sigilo los países, las inversiones nacionales, incluyendo los fondos de pensiones quedaban con empresas quebradas, y valores financieros en picado.

Paradójicamente, mientras la causa de la quiebra de las economías se localizaba primero, en el derrumbe de las acciones en el sector financiero, y luego la caída de las monedas nacionales, ya en el contexto de la fuga de capitales, los medios de comunicación, reproduciendo versiones del Banco Mundial y del Fondo Monetario, las mismas que recomendaron en el pasado este tipo de inversiones especulativas, conferían a la falta de previsión de los gobiernos el origen dela cri-sis, argumento que sirvió para justificar el ahondamiento la política que confiere al sector privado mejor eficiencia en la administración de los recursos económicos, la privatización, mientras la “exigencia” de la competitividad en cuanto a los costos laborales, y sociales, servia de acicate para aplicar medidas tendientes a la “flexibilidad laboral”, dicho de otra forma, la reducción de los costes y garantías laborales, que de paso conducen a la in-formalidad del trabajo, o nuevo paradigma del mundo del trabajo. Mas horas laborales, y menos salarios por hora trabajada.

Las hojuelas sobre la miel para los especuladores eran seriadas. Primero la liberación de capitales, es decir el estimulo a la especulación y la creación de los “capitales golondrina”, que harían la primera parte del trabajo, llevando a una primera crisis económica, para concluir la fase con el diagnostico posterior dirigiendo baterías de-mostrando la ineficiencia de los Estados en la administración de los recursos públicos, para abrir paso a la aplicación del “ajuste estructural”, es decir la administración de las economías nacionales por el FMI a través de los acuerdos Stand Bye-en espera y observación-.

De otro lado, la tarea de garantizar las provisiones de petróleo, asunto igualmente incierto para EEUU, se efectuaba adelantándose a las vicisitudes e inseguridad que generaba el reconocer globalmente la crisis de los hidrocarburos prevista por el agotamiento, con una estrategia actualizada en los años noventa para el medio oriente, estimada como la reingeniería de-mocrática de estas zonas, con planes en la escena de cosechar los efectos que sobrevinieran de la intervención de la Irak de Hussein en territorio kuwaití, como fue a la postre la legitimación de la concesión lograda a través de Naciones Unidas, compartida con Gran Bretaña, de controlar 2/3 del espacio aéreo de Irak, como de regular su comercio de petróleo por medio de políticas como “petróleo por alimentos”.

Un impase político



El intento de derrocar a Hussein tras mas de una década de embargo internacional no logró el efecto esperado, y la iniciativa de establecer una “nueva arquitectura demo-cratica” en la región del medio oriente es momentáneamente aplazada, hasta cuando en 2003 se decide la intervención directa de los “aliados”, es decir países encabezados por EEUU y Gran Bretaña, que al margen de Naciones Unidas(ONU) desarrollan una actividad ofensiva contra un tercer país, violando el derecho internacional, y bajo justificaciones como la posesión de armas de destrucción masiva, posteriormente veladas como falsas. Así las cosas, la intervención es declarada ilegal por el entonces secretario general de la ONU, Kofi Annan, y traduce el comienzo de un momento político en la escena mundial que aún no culmina.

Llevados por el alargamiento de la guerra en la explanada de mesopotamia, y evidenciados los riesgos y costos en vidas de la intervención paulatinamente los efectos sobrevienen en los principales países cuyos gobiernos permitieron el emplazamiento de tropas en Iraq. Primero fue la caída del partido Popular en España, donde el presidente Aznar a quien las encuestas le favorecían semanas antes de la elección, fue derrotado de manera sorpresiva por el Partido Socialista Español(PSOE), representado por J. Luis Rodríguez Zapatero. En Italia, ya en medio de enconados cuestionamientos, el Presidente Berlusconi en un intento de mantener el poder por un nuevo periodo, es derrotado por una alianza de izquierda liderada por Romano Prodi. La sensibilidad internacional, se exhibió a su vez en Gran Bretaña, el Partido Laborista tras 10 años en el poder perdió las legislativas de mayo de 2005, lo que condujo en 2006 a la solicitud del partido de gobierno, de la dimisión de su propio líder Tony Blair1. Como extensión de las acciones violentas en Oriente Medio, la guerra entre Israel y Líbano, tubo a su vez, un nuevo capítulo en la escena política adversa para los aliados de EEUU, primero con la pérdida de la guerra a manos de Hezbola, y luego la caída en libre del primer ministro Ehud Olmert, apunto de ser enjuiciado por la derrota. Particularmente, los países con algún grado de ne-utralidad, en la intervención a Iraq, como Francia y Alemania, ven llegar a la presidencia gobernantes de derecha, como Nicolás Sarkozy, y Merkel respectivamente.

Los impactos en América Latina se presentaron en Nicaragua con el asenso al poder de Daniel Ortega, mientras en Colombia, el apoyo irrestricto del gobierno Uribe a la intervención en Irak, pese a la corresponsabilidad que ello genera en la devastación, el desplazamiento de mas de 730 mil personas2, y la muerte de civiles en una media de 119 por día, o más de 655 mil victimas ocurridas desde marzo de 2003, no aparece como factor que afecte su popularidad.3

En EEUU los efectos del fantasma que recorre el mundo tras el revés de la guerra en Medio Oriente, cobra fuerza posterior a las elecciones legislativas de noviembre de 2006 cuando es derrotado estruendosamente el Partido Republicano en el gobierno, por el Partido Demócrata quien obtiene el control de las gobernaciones, la cámara de representantes, y por un voto, el senado4. Los coletazos, también tocaron el gabinete republicano, con la salida del secretario de defensa estadounidense Donald Rumsfeld, a la vez que se reanima un movimiento en el sentido de proyectar el repliegue del ejercito estadounidense en Irak, en una iniciativa encabezada por los Demócratas.

La caída de gobiernos, se acompaño a su vez con la retirada de las tropas de ocupación como efecto de los fuertes combates, y ataques continuados de la resistencia iraquí. A febrero de 2007 los países que abandonaron sus posiciones desde la intervención en marzo de 2006, son España, Italia, Honduras, Hungría, Japón, Nicaragua, Nueva Zelanda, Holanda, Filipinas, Portugal, Rep. Dominicana, Singapur, Tailandia, y Ucrania. Entre las retiradas anunciadas para 2007 se encuentran, Reino Unido(repliegue del 10%), Corea del Sur, Polonia, y Dinamarca. Así, las cosas, las tropas que se mantendrán son: EEUU(132 000 efectivos), Reino Unido(7 100), Australia(1 400), Georgia(850), Rumania(605), y Salvador(379).5

En el ámbito económico, las previsiones de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio para la Américas(ALCA), en 2005 queda ya en el pasado, igual que los roles para los que se establecía la creación de los bloques regionales como el Mercosur, que como paradoja presenta intereses encontrados con EEUU. La Comunidad Andina de Naciones, fraccionada por la salida de Venezuela, empero la cabeza de playa como herramienta de disuasión en el distanciamiento del Mercosur, termina su espectro como bloque dada la decisión estadounidense de sujetar las negociaciones económicas con la situación política interna colombiana, pese a ser su socio histórico, aplazando y condicionando las decisiones comerciales, mientras adelanta las conversaciones con Perú, Ecuador y Panamá, en un proceso que promete ahondar las tensiones entre el gobierno andino con los EEUU. Dicha decisión fue catalogada por el mandatario colombiano A. Uribe como un trato de “paria”.

Las negociaciones internacionales en el contexto de la Organización Mundial del Comercio, parece a su vez estancada en medio de la imposibilidad de avanzar en los acu-erdos de Doha, Qatar.

Para finalizar, los teóricos de la globalización tras el fracaso también arrean sus banderas. George Soros, afirma que “resulta doloroso reconocer que nuestros apuros son consecuencia de nuestras concepciones equivocadas, pero no reconocerlas ha de resultar por fuerza mas doloroso”, refiriéndose a la guerra contra el terror desatada por EEUU.6 En igual sentido Francis Fukuyama plantea que “el fin de la historia nunca estuvo vinculado a un modelo específicamente estadounidense de organización política o social”.7

La resaca también afecta el planteamiento de economistas del Wall Street Journal como David Wessel y Alan S. Blinder, que junto a un grupo importante de economistas y políticos argumenta que "en la economía actual las desventajas del libre comercio son más grandes de lo que se pensaba al principio”.8

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1 Rebelión acecha a Tony Blair, El Tiempo, Bogotá, Internacional, 7 de septiembre de 2006, pág. 1-7.
2 Irak: 730 000 desplazados desde inicios del 2006, El Tiempo, Bogotá, 21 de marzo de 2007, Internacional, pág. 1-9
3 Irak: 119 mueren al día por violencia, El Tiempo, Bogotá, Internacional, 22 de noviembre de 2006, pág, 1-6; 655 mil iraquies han muerto, El Tiempo, Bogotá, Primer Plano, 12 de octubre de 2006, pág. 1-2.
4 Rumsfeld pagó por la derrota, El Tiempo, Bogotá, Primer Plano, 9 de noviembre de 2006, pág. 1-2.
5 EEUU se queda sólo en Irak, El Tiempo, Bogotá, 22 de febrero de 2007, Internacional, pág.1-6
6 Palabras combativas y promesas falsas, la “guerra contra el terror” causa gran daño al prestigio de EEUU”, El Tiempo, Bogotá, 18 de agosto de 2006, Opinión, pag. 1-19.
7La historia al final de la historia, francis Fukuyama, El Tiempo, Bogotá, 1 abril de 2007, Opinión, pág. 1-20.
8 Diez años después de la crisis asiática, ¿llego la hora de permitir el flujo irrestricto de capitales?, David Wessel, El Tiempo, Bogotá, 15 de marzo de 2007, pág. 1-10; Algunos economistas empiezan a dudar de que el libre comercio sólo tenga ventajas, El Tiempo, Bogotá, 28 de marzo de 2007, pág. 1-18