En el mundo, cerca de 20 países tienen en sus dispensadores de combustible la oferta al público de mezclas de gasolina con etanol, es decir cerca de una décima parte de las naciones existentes en el orbe, donde se encuentran dos de los principales países más populosos del planeta como lo son China e India, y potencias económicas como Estados Unidos y Alemania. En 13 de estos países el uso de la mezcla es obligatoria.
Los vehículos que utilizan motores para combustible dual, que operan con mezclas de etanol entre 5% al 100%, vienen creciendo de manera importante en años recientes. Particularmente, en Estados Unidos, los vehículos con motores que usan mezclas de etanol al 85% pasaron de 171,422 unidades en el año 1998, a cerca de 7,3 millones en agosto de 2008. En dicho país, el consumo de etanol se verá impulsado aún más, dado que las tres grandes empresas de automotores, Chrysler, General Motors y Ford, definieron que desde el año 2012, el 50% de sus vehículos producidos serán de combustible flexible .
Entre tanto, en Brasil, la producción de vehículos con motor para combustible dual, se incrementaron de 39,853 en el año 2003, a cerca de 8,3 millones en 2009, un efecto de la política de las compañías de automóviles, que concentraron su producción en esta gama de vehículos, lo que explica como desde el año 2005, prima la producción de estos automotores por sobre aquellos que utilizan gasolina pura.
Así las cosas, la presión sobre los alimentos relacionados con materias primas para la producción de etanol, continuará su curso, como es el caso del azúcar, maíz, remolacha, sorgo, trigo, o cebada, aunque no se descarta la incursión en esta industria de otras materias primas como la papa (biobutanol), o la yuca.
De recordar, que esto se presenta en el contexto de la crisis energética global, representada por la baja en la producción de hidrocarburos, en un escenario de demandas agregadas de insumos energéticos, consecuencia, entre otros, del crecimiento poblacional. Una tendencia que se hace patente, cuando se observa que la producción per cápita de petróleo en el mundo era, poco más, de 5,2 barriles durante el año 1979, mientras en 2010, apenas se supera la cota de los 3,9 barriles de crudo por persona.