El mundo se enfrenta ahora a los efectos de la permanencia de los precios del crudo por encima de los 100 dólares que según cálculos mes a mes superan esta barrera desde marzo de 2011, es decir cerca de un año.
No es un periodo despreciable y es el mayor espacio de tiempo que el precio del barril de crudo WTI en dólares permanece por encima de esta cota en su historia.
Ahora bien, los altos costos del oro negro que se presentaron entre marzo y agosto de 2008, fue un condimento esencial de la crisis financiera internacional que sobrevino a la postre y que hoy permanece latente tanto en Estados Unidos como en Europa Occidental, lo que para The Wall Street Journal es el nubarrón que se contrapone a las recientes buenas noticias que se han presentado a los dos lados del Atlántico, como la negociación de la deuda griega y los síntomas de reanimación de la economía estadounidense.
Tampoco hay que olvidar la inflación que sobrevino a los incrementos de los precios del crudo respecto de las alzas que mostraron un buen grupo de materias primas y los alimentos, factores estos que apalancaron una lluvia de manifestaciones en Medio Oriente y que derivaron en los levantamientos que fueran acuñados por los mass media como la primavera árabe y que representan puntos actuales de inestabilidad social y política que bien pudieran tener un nuevo capítulo ante potenciales escaladas de los precios de los productos básicos.
Al otro lado del Mediterráneo, Europa Occidental, es otro punto a observar porque los precios de los combustibles se mezclan con las protestas sociales que esta semana agobiaron a Italia, Francia, Grecia e Inglaterra consecuencia de los recortes presupuestarios que dichos países han puesto en marcha debido a la crisis de la deuda soberana y a los problemas de déficit fiscal, temas que se vuelven más complejos dada la tasa de crecimiento económico que se prevé para Europa este año y que según el Fondo Monetario Internacional se localizará entorno al -0,5%.
Sin duda los precios de los hidrocarburos serán centralidad en los debates electorales que ya comienzan en EEUU y Francia.
Por su parte, la política de los principales bancos del mundo destinada a sacar la economía global de la crisis aceitando los artríticos eslabones del sistema financiero internacional con liquidez también podría verse diluida, y como señalan algunos economistas servir de acicate al fantasma del “double dip”.