martes, octubre 19, 2010

Uribismo con Uribe

Luego de reuniones con congresistas de los partidos de la U y conservador, el expresidente Uribe hizo público su apoyo al gobierno del presidente Santos pero a renglón seguido cuestionó el proyecto de ley de víctimas, catalogado como de especial importancia para el gobierno actual.

Este fin de semana en entrevista a los presidentes del senado y la comisión primera de igual cámara, Armando Benedetti del partido de la U, y Eduardo Enriquez Maya del partido conservador quedó sobre la mesa, a su interpretación, la inviabilidad de otro proyecto sensible para el gobierno, la ley de tierras.

Benedetti afirmó que las ponencias de la ley de víctimas y tierras se repartieron entre el partido Liberal y Conservador, respectivamente, como expresión del “acuerdo de unidad nacional”, pero aclaró que ello superpone intereses y visiones políticas encontradas lo que agregaría un ingrediente más en las dificultades de trámite de la iniciativa, ya retrasada en su radicación en el Congreso.

Lo anterior es un round de la “guerra fría” entre Santos y el expresidente Uribe que ambos se esfuerzan por descalificar.

Hace unas semanas el joven senador del partido de la U, Mauricio Lizcano, luego de una reunión entre su partido con el presidente Santos reveló la inconformidad de este con la actividad del ex presidente Uribe llamando a que “dejara gobernar” y se dedicara a las actividades comunes de los expresidentes, y aunque ello fue posteriormente rectificado por el senador manifestando que se hacía interpretación equivocada de sus palabras, muchos analistas califican esto como exhibición de la fórmula para sobrellevar esta dificultosa relación, que se vuelve más tensa con el paso del tiempo y el avance de procesos judiciales que involucran políticos y exfuncionarios públicos de primer nivel del anterior gobierno.

¿Pero qué hará que el juego entre mandatario y exmandatario tome nuevos ribetes? Todo depende. Un primer elemento tiene que ver con la posibilidad de que la agenda del gobierno salga avante en el Congreso. Por lo pronto, esta es defendida a cabalidad por el partido liberal y cambio radical, sin embargo, tendrá que vérselas con la progresiva antipatía de los partidos conservador, la U y el PIN quienes reciben una influencia importante del expresidente Uribe, así que las mayorías que en un comienzo eran atribuibles al gobierno se vuelven relativas. Por ello, y de manera anticipada a los efectos de esta situación, Benedetti hace hincapié constantemente en la mala gestión del gobierno en el trámite de los proyectos de ley buscando con tiempo curarse en salud a las quizás por venir sindicaciones de su responsabilidad en el atasco o de otra parte permisividad en la introducción de micos que hagan inviable la aplicación de los proyectos que salgan avantes, una estrategia ya visible, que como el disgusto entre presidente y expresidente nadie desea reconocer.

Lo que complicaría aún más las cosas sería el paso del rumor a un proyecto de ley de la propuesta de constituyente que algunos círculos uribistas de manera sigilosa promueven en la opinión pública, y que puede significar la mayor de las turbulencias al gobierno en ejercicio, y la posibilidad de reelección del expresidente Uribe en 2014 con una nueva reforma del “articulito”, aunque no puede descartarse una negociación en la que Santos abdique a su actual agenda y se ajuste a los requerimientos del uribismo.

Con todo, los gremios económicos harán su propia partida. Esta coyuntura permitirá observar las afinidades de estos sectores con los proyectos políticos en juego, y en síntesis su mayor o menor apoyo a la prosecución de la democracia en Colombia.