jueves, octubre 28, 2010

El FMI es un anacronismo

Un cable proveniente de Dow Jones Newwires que relaciona los comentarios de Ian Talley y Geoffrey T. Smith el 24 de octubre en el contexto de la reunión del G20 en Corea del Sur, menciona como noticia el que EEUU y Europa Occidental han desembarcado en la península con una propuesta de reestructuración del Fondo Monetario.

Destacan que el Fondo es un “anacronismo” de postguerra. Más adelante reseñan la declaración del director gerente del Fondo Dominique Strauss-Kahn donde afirma que la reforma propuesta contribuye a la “legitimación” del órgano en mención.

Son tiempos de cambio, sin duda. Sin embargo, el hoy tiene en tensión algo más allá de los adjetivos, es decir, las determinantes económicas que ahogaran o facilitaran el desarrollo de las diversas naciones en el mundo quizás por otra media centuria tal cual como lo definió el acuerdo de Bretton Woods.

Ahora bien, la propuesta de reforma del FMI que busca colocar compresas a la “guerra de divisas” y contener la tendencia al proteccionismo ya en marcha, es una iniciativa incipiente aún en borrador y poco tentadora para los países del BRIC que con la administración de sus economías han mostrado su capacidad de influencia del sistema financiero y comercial internacional difícil de cambiar por unos escaños en la junta del Fondo que poco modifican el orden de las cosas y alargan la prevalencia de las decisiones que en esta estructura efectúa el G7.

¿Pero que ha llevado a EEUU a explorar esta opción? El gobierno Obama ha intentado, en compañía de la Unión Europea, presionar a China buscando la revaluación del yuan y un respiro a la economía americana sin mayores resultados. El plan B, lo constituyó el trámite de un proyecto de ley a través del Congreso que incorpora sanciones comerciales a China, aún no aprobado, pero que es cuestionado en sus basamentos en tanto penaliza el control de cambio del país oriental, lo que por otros medios igualmente realiza EEUU. En meses recientes esta situación se complico tal cual otros países del mundo avanzan en medidas de control de cambios, entre ellos el grupo BRIC, lo que de facto dejó fuera de juego la estrategia de devaluación de Washington.

Es un pulso interesante, del que –y vale hacer la aclaración-, están al margen 172 de 192 países de Naciones Unidas, es decir los países del Sur quienes como en Bretton Woods son la carne en el asador de este diferendo.