
¿Que sucede en Medellín?
Desde hace algunas semanas Medellín ha sido foco de informaciones en los medios de comunicación consecuencia de la violencia que se presenta en algunas comunas de la ciudad, lo que lamentablemente ha espantado los visitantes de diversas nacionalidades que deambulaban por el centro y calles de la capital de la montaña, un logro de la estrategia municipal que intenta localizar a Medellín como ciudad de grandes eventos internacionales.
Desde hace algunas semanas Medellín ha sido foco de informaciones en los medios de comunicación consecuencia de la violencia que se presenta en algunas comunas de la ciudad, lo que lamentablemente ha espantado los visitantes de diversas nacionalidades que deambulaban por el centro y calles de la capital de la montaña, un logro de la estrategia municipal que intenta localizar a Medellín como ciudad de grandes eventos internacionales.
Ya se habla de la intervención de la Cruz Roja Internacional, de decenas de familias desplazadas, 1600 jóvenes de colegios que han abandonado las aulas, capturas de integrantes de las agrupaciones violentas y varios consejos de seguridad.
Pero lo que se presenta como un fenómeno que de pronto toma auge tiene un contexto más amplio. Muy temprano, desde 2007, la tasa de homicidios en Medellín rompió su tendencia descendente que sobreviene de forma ininterrumpida desde el año 2002. El “periodo de calma” 2002-2007 se explica porque la ciudad fue epicentro del proceso de negociación y finalmente desmovilización paramilitar que comienza desde 2003 con el bloque nutibara.
De recordar, que en febrero del año en curso la negociación con los herederos de estos grupos permitió la reducción de los homicidios en la ciudad en un 80%.
Ahora bien, las dificultades de este proceso se vuelven más complejas cuando lo que se vendió como un acuerdo “color rosa” con los paramilitares se vuelve turbulento con la ley de justicia y paz de 2005, la parapolítica, y finalmente la extradición de los jefes paramilitares a EE.UU., llevada a cabo en 2008.
En este sentido, en general la declaración de los extraditados ha sido que el gobierno ha incumplido los acuerdos previstos, lo que constituye una de las hipótesis explicativas a la ola de violencia y amenazas- ya con cobertura nacional- que se superpone a la más común que establece como móvil la disputa por el microtráfico de estupefacientes y el negocio de las extorsiones.
En todo esto, es importante subrayar que más allá de lo que se conoce como el proceso de desmovilización paramilitar preexistieron remanentes de estos sectores que nunca se desmantelaron y que tienen presencia a lo largo del país. La Policía Nacional habla de 7 grandes grupos que en Medellín se proyectan en 346 bandas. Los remanentes incluyen componentes militar, económico y político.
Por su parte no parece azaroso que todo esto se presente en un contexto político del país que quizás ofrece un pretexto para relanzar a nuevos niveles las acciones ilegales de estos grupos e incitar a sus antaño padrinos en una nueva lucha. El respeto por la independencia que promete el actual gobierno a las Cortes, que hace pensar en avances en los procesos por parapolítica; la nueva era de relaciones con los países vecinos; la visión que sustenta el Ministro de Agricultura Juan Camilo Restrepo, al respecto de la recuperación de tierras para los desplazados, bien puede interpretarse como un sino para este objetivo.