Cerrada la posibilidad de acuerdo político con los verdes el Polo sale del carril electoral y ha de ingresar al análisis racional de lo sucedido a lo largo de la campaña tanto desde el punto de vista de los comicios como de lo propiamente político. No es un formalismo, puesto que del como se asimile esta historia dependerá en buena parte la proyección o marchitamiento del proyecto político. En el primer aspecto hay que reconocer que el millón trescientos mil votos aforados por el candidato presidencial Gustavo Petro debe considerarse como un logro importante en medio de un contexto adverso dada la controversia que significó la victoria del sector petrista en la consulta, y que condujo a una tardía y pragmática vinculación del Polo a la campaña presidencial, lo que se sumó a la limitada exposición que los medios de comunicación otorgaron al candidato como consecuencia del crédito que se concedió a las encuestas en el proceso eleccionario, y que en las urnas resultaron inexactas.
Desde el punto de vista político la campaña abre de nuevo espacio al rol socialdemócrata del Polo tendiendo a ampliar el espectro político del partido más allá de si mismo complementando los discursos clásicos y vigentes sobre la vida, la paz y los derechos con el rechazo a la actividad de las guerrillas. La concepción social del estado adquiere desarrollos en temas específicos como el uso de la tierra, la protección del medio ambiente, y la administración de los recursos públicos. Es también novedoso el esquema para contrarrestar el poder de los grupos mafiosos.
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En el contexto de las relaciones con otros países resalta el respeto por el derecho internacional pero sujeto a una visión soberana y nacionalista del desarrollo local. En el caso del comercio internacional se supera el concepto insular de lo económico abriéndose paso la idea del comercio como algo ineludible pero que debe atenerse a parámetros de equidad y justicia.
La apertura a los acuerdos con otros sectores es también un capital que debe asumirse como política de partido, y esto pese a que en esta ronda presidencial ello no tuvo contrapartida.
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En síntesis el legado es un capital político no despreciable, y una herramienta para revitalizar la acción del día a día del partido. Sin embargo, y aquí es donde está el reto más sensible, se requiere una apertura política del proyecto que reconozca la diversidad política de la sociedad colombiana, con respeto por sus acentos, y con la capacidad de asimilar nuevos presupuestos.
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Por supuesto ello debe derogar las disputas por el aparato y las arbitrariedades que se presentan en consecuencia, asunto que ha terminado por afectar las posibilidades del Polo, y el marginamiento social que actualmente posee.