Paulatinamente la diplomacia estadounidense se nota cambiante conforme son asumidos los viejos y nuevos problemas internacionales por parte del gobierno Obama.
Las visitas del presidente Uribe que durante la administración Bush estuvieron rodeadas de un hálito de camaradería, como cuando el jefe de estado colombiano fue invitado al rancho de descanso del presidente Bush en Texas, se ven contrastantes con las que ahora el presidente Uribe enfrenta con Obama. En su última visita a la Casa Blanca, el presidente Uribe se observó descompuesto ante el llamado público de Obama a que declinase en su ambición reelecionista.
Las modificaciones son evidentes si se observa el comportamiento de Obama en temas como el retorno-así sea con reparos-, de Cuba a la Organización de Estados Americanos, o como cuando EE.UU., determina condenar el reciente golpe de estado en Honduras al unísono con Venezuela, Ecuador, y Cuba.
El rápido trámite que permitió tanto a la Organización de Estados Americanos, como a la Organización de Naciones Unidas el reconocer la ruptura institucional en Honduras, y a Manuel Zelaya como presidente de este país luego de ser expulsado por militares a Costa Rica, dejan ver que no se presentaron los obstáculos que por norma dilatan estas decisiones.
Ya en otra latitud, el 30 de junio se llevó a cabo la salida del primer contingente de EE.UU. apostado en Iraq desde mayo de 2003, abandonando 157 bases, una primera fase del compromiso que Obama efectuó durante su campaña, y que finaliza con un repliegue total en 2011.
Las reconfiguraciones también se observan en Afganistán donde el avance de los Talibanes tiene en aprietos a la OTAN. La nueva administración estadounidense desea sustraer del segundo nivel la actividad militar en Afganistán mediante un relevo de los responsables militares, y con la extensión del teatro de operaciones hasta Pakistán.
El relajamiento de las relaciones entre Rusia y EE.UU fomentada por la visita que Obama realiza esta semana a Moscú tiene que ver con la posibilidad de que Rusia facilite el transito y abastecimiento de las tropas emplazadas en Afganistán, y coopere en una mediación con Corea del Norte, como contrapartida, Obama se ha comprometido con el presidente Medvedev en abolir la enmienda Jackson-Vanick en vigor desde 1974, y que restringe el comercio entre los dos países, un paso quizás en el largo camino en dirección al ingreso de Rusia a la Organización Mundial del Comercio.
