El nacimiento del Polo Democrático significo la apertura de una nueva era política en la sociedad colombiana hasta entonces caracterizada por los vaivenes casi indiferenciados de las visiones políticas de los partidos liberal y conservador, cuando el desden por la controversia y la polémica enseñoreaban el Congreso, y la justicia.Pero esta apertura al debate político en ningún caso se realiza a total plenitud consecuencia de la casi extinta diversidad de opinión que registran los medios de comunicación que concentran la mayor oportunidad de comunicar. No obstante, existe otro reto adicional.
Diferente a la transacción bipartidista que convertía los asuntos políticos de gobierno en asunto de cada 4 años, en esta ocasión asistimos a la polémica vuelta coyuntura del día a día, tal cual y conforme se toman decisiones de Estado y de gobierno, lo que genera de facto una mayor exigencia a los políticos y representantes de los partidos.
Así, es la relación entre la oportunidad del debate político, las personas capacitadas para ello, y el acceso a los medios de comunicación, lo que cifra la pauta del reconocimiento o rechazo de una opción o partido político, y no como se ha llegado a plantear un asunto de leyes inmutables de la política como el famoso “Efecto Péndulo”.
De otra parte, no hay que olvidar que la adversidad o favorabilidad en la política también trasciende la caracterización de los contextos.
Por ejemplo la existencia de una crisis económica hace pensar en los efectos políticos consecuencia de los impactos sociales. Sin embargo, como sucedió en Colombia en el periodo 1998-2000(la mayor de las crisis en su siglo), no trajo efectos de consideración, al en su momento gobierno Pastrana.
Planteo esto por lo popular del efecto péndulo-ya insostenible-, como el aún generalizado uso de la tesis de la crisis del gobierno Uribe consecuencia de la crisis económica, como formula para prever el futuro próximo.