En el año 2007 fui candidato al concejo de Medellín por el Polo Democrático, recién llegaba a este proyecto, y la idea con el equipo que me acompañaba era explorar lo que había allí y que desde la distancia se observaba interesante sobre todo con lo que se lograba en Bogotá con Luis Eduardo Garzón.
Empezó una interlocución con personas cercanas a Gustavo Petro en Bogotá y se discutía la pertinencia de la candidatura a la alcaldía del Polo en Medellín y las pocas posibilidades de incidir en dicha elección dados los resultados del partido en elecciones anteriores. También estaba en cuestión en sí mismo el candidato, Luis Guillermo Pardo, que se despejó el camino con el apoyo de los sectores clásicos, el partido comunista y el moir quienes habían logrado un acuerdo interno que les daba mayorías en el ejecutivo regional.
Fue una campaña “tormentosa”. Los sectores que inicialmente acompañaron a Pardo faltando pocas semanas del día de elecciones le abandonaron a su suerte, y en la práctica buena parte de los sectores que hacían parte del Polo se la jugaron por candidaturas al margen del partido, en aquel entonces Luis Pérez y Alonso Salazar.
Recién llegábamos a este proyecto, con alguna expectativa, y se sellaba esta fractura regional que mostro como el partido que abandonó los consensos como medio para saldar las diferencias internas ahora se encaminaba a la marginación de aquellos que estaban por fuera del acuerdo Moir-partido comunista.
Al día de hoy, las conjeturas que se hacían sobre Pardo se cumplieron. Pardo, en las pasadas elecciones fue candidato a la cámara por el PIN en Antioquia, pero en Bogotá también metieron la pata con el apoyo que se brindó a Samuel Moreno. De Luis Eduardo Garzón, las cosas también están en veremos tras el apoyo que él y el partido Verde han hecho a la candidatura a la alcaldía de Bogotá de Enrique Peñalosa, que está atravesado por una alianza con el partido de la U, y que llevó a la salida de este proyecto de Antanas Mockus.
En medio de esta pintura las posibilidades están ahora en lo que pueda hacer en Bogotá el movimiento progresistas y Gustavo Petro, este último bien ubicado en encuestas, y en el nivel regional, pensando en evitar que las administraciones de Antioquia y Medellín vayan a manos de la ultraderecha, hay que hacerles fuerza a Aníbal Gaviria y Sergio Fajardo.
Ojala las experiencias del colapso del Polo y el partido Verde sirvan para evitar que ello se repita en las elecciones de 2014, donde de seguro se configurará un proyecto alterno a las rutas liberal y conservadora que en la actualidad corroboran sus limitaciones a la hora de enfrentar las expectativas de la sociedad colombiana.