martes, septiembre 13, 2011

Huir del dólar…y del euro

A mediados de agosto el ministro de hacienda de Brasil, Guido Mantega, anuncio que ante lo que puede ser una ronda más de “relajamiento cuantitativo” por parte de Estados Unidos, el país carioca se protegerá de una “inundación” de nuevos flujos de dólares.

Mantega, es quizás el economista que con mayor vehemencia ha denunciado los efectos perversos que las emisiones continuadas de dólares tienen sobre la economía mundial, y fue quien acuño una de estas consecuencias como “guerra de divisas”, la misma que ha llevado a que el real se revalúe frente al dólar más de un 7% en lo que va de 2011, lo que está pesando sobre la competitividad de las exportaciones del país de la zamba y de su dinámica económica. La expectativa de crecimiento económico del país suramericano es ahora del 3% en 2011, la mitad del crecimiento que había pronosticado el gobierno Rousseff a comienzo de año.

El temor sobre el dólar tiene que ver con su potencial debilitamiento conforme se extienden los programas de emisiones de moneda por parte de la reserva federal. Es así, como la divisa americana ha perdido en el último año aproximadamente un 30% de su valor respecto del oro. Esto, que impacta al universo de los activos en dólares en el mundo, está lejos de lograr paliar los compromisos que se derivan de la deuda soberana estadounidense, y es lo que explica las reservas que Standard & Poor's tiene sobre la calidad de la deuda americana y las posibilidades de un default, por lo pronto aplazadas con la ampliación del techo del endeudamiento federal logrado el pasado mes por parte del gobierno Obama.

China, que tiene 1,2 billones de dólares en bonos del tesoro de EE.UU, es uno de los países más golpeados, sin embargo, recibió la garantía de pagos por parte de Washington más allá de que el congreso americano hubiese ampliado el techo del endeudamiento federal. Aún así, China está optando por impulsar progresivamente su comercio en yuanes en el mundo. Mientras las transacciones comerciales en yuanes a finales de 2009 estaba por debajo de los 20 billones, esta cifra llego a más de 550 billones para los primeros cuatro meses del 2011.

Las reacciones en América Latina tampoco se han hecho esperar, y el intercambio comercial entre Argentina y Brasil estima realizarse en un 30% en moneda local para fines de la década.

Pero los que atesoraron euros para salir al paso a la devaluación del dólar, tampoco la tienen ganada. Entre julio y lo que va de septiembre el euro se ha devaluado respecto del oro un 22,2%. Las dificultades económicas por las que pasa Grecia, Portugal, España e Italia que ahora amenazan con arrastrar incluso a Francia, y que coloca en riesgo la existencia de la zona euro, hace pensar que las presiones sobre la divisa europea están por venir.

Son tiempos ciertamente de incertidumbre. Si los problemas de la crisis financiera de 2008 se libraron en medio de algunos días negros en la bolsa, hoy puede decirse que la inestabilidad es la característica en los mercados de valores del mundo en el último mes.

Parece apropiada la medida promovida por el ex presidente de Brasil, Lula da Silva, de instar a los países latinoamericanos a tomar el dinero en dólares, y antes que se evapore, volverlo contra las acreencias del Fondo Monetario, o los grandes prestamistas internacionales.