viernes, marzo 18, 2011

Japón y la economía internacional

El desastre de Japón, que en la actualidad consecuencia de una nube radiactiva, tiene en vilo la región que va de de la capital Tokio al sur de la isla en Fukuoka, donde se concentran el 80% de las industrias del país, ha impactado de manera importante la marcha-y no se sabe hasta cuándo-, de la tercera economía mundial.

La inestabilidad del país de los samuráis abre un frente adicional a la incertumbre económica global en el entendido que se debilita su posición en términos del apoyo que realiza a la recuperación financiera mundial.
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Haciendo memoria, en enero pasado, Japón tranquilizó las aguas en medio de la crisis de la zona euro cuando existían temores ante la posible poca demanda de los bonos que emitiría la Unión Europea como parte del plan de salvamento de la economía griega e irlandesa, y la sustentación del Fondo Europeo de Estabilidad, cuando el ministro de finanzas nipón, Yoshihiko Noda, anuncio la compra por parte de su país del 20% de los mismos.

El país oriental es igualmente determinante para solventar los gastos de Estados Unidos, quien hoy por hoy se encuentra en serios aprietos cuando los topes de endeudamiento otorgados por el Congreso llegan a su límite. De recordar, que para fines de 2010 Japón era el segundo país en posesión de bonos del tesoro americano, después de China, equivalentes a 882 billones de dólares, y ha anunciado la venta de este tipo de activos para otorgar liquidez a sus empresas afectadas luego del sismo y posterior tsunami.

De esta forma, para algunos analistas, la situación en el norte de África sumado al desastre de Japón serán determinantes a la hora de pensar en la recuperación de la economía mundial, ya en alta tensión con precios al alza de buena parte de las materias primas, entre ellas, el petróleo y los alimentos.

La situación es igualmente un reto para la economía local japonesa. Japón tiene una deuda de más de 200 veces su PIB anual, el más alto del mundo desarrollado. Por su parte, está en riesgo la recuperación de su crecimiento económico que llegó en 2010 al 2,8% después de las cifras en rojo de los años 2008 y 2009, tasados por el Fondo Monetario Internacional en -1,2% y -5,2%, respectivamente.