Dos eventos relacionan dramáticamente la historia de la tecnología nuclear en el mundo y ambos sirven para compararse con la amplitud de los riesgos que suscitan.
El 25 y 26 de abril de 1986 se presentó el mayor accidente nuclear de la historia en la ciudad de Chernóbil, Ucrania, donde se liberó 200 veces más radiactividad que durante la explosión de las bombas atómicas lanzadas por EEUU sobre Hiroshima y Nagasaki.
Y cabe recordar estos sucesos porque recientes informes evidencian lo que se interpreta como un nuevo auge de la construcción de reactores toda vez que los acuerdos en materia de armas nucleares entre EEUU y Rusia colocan sobre la mesa el que existen puestos a punto arsenales que garantizan la denominada “destrucción mutua” es decir el equivalente a la destrucción del planeta paradójicamente en varias ocasiones.
En el caso de los reactores nucleares, hasta 2007 existían 439 en operación a nivel global los que fueron construidos desde 1956, y puede afirmarse que consecuencia del accidente en el reactor número 4 de Chernóbil, que permanecerá radiactivo 100 mil años, se estanco el emplazamiento de nuevos equipos.
Sin embargo, esto está por cambiar. Actualmente se encuentran en proceso de construcción 61 reactores que se sumaran al parque existente mientras 200 más están en proyecto, lo que para los expertos representa un cambio significativo en las tendencias del negocio, que en términos de capacidad del enriquecimiento de uranio se concentra en cinco empresas; Urenco, que tiene como socios Alemania, Reino Unido y Países Bajos; Eurofid, que tiene como socio a Francia; Rosatom una sociedad Rusa; JNFL de Japón y USEC de EEUU.
En el caso de los arsenales nucleares para comienzos de siglo, según el International Networks Archive, Rusia contaba con 18 000 bombas nucleares (dos de estas borrarían el distrito de Manhattan), EEUU contaba con 11 000, China 400, Francia 300, Reino Unido 200, Israel ¿200?, India 60, Pakistán entre 24 y 48, y más recientemente ingresa al Club Corea del Norte, sobre la que aún no se detalla información.
Esto sin hablar de los residuos que traducen un peligro latente durante miles de años y que han sido lanzados en bloques de concreto al mar o enterrados a grandes profundidades.