lunes, septiembre 27, 2010

El Mono Jojoy
Luego de la muerte de Victor Suarez alias el Mono Jojoy las informaciones en los medios de comunicación se han focalizado en los detalles de cómo fue la Operación Sodoma, la tecnología utilizada, y por supuesto de los efectos a futuro de lo sucedido en la estructura de las Farc.


Se subraya, que el éxito de la operación se fundó en una mixtura de inteligencia, infiltración y cooperación de desmovilizados y de guerrilleros que hacían parte del cinturón de seguridad más cercano al Mono Jojoy.
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En esto hay que decir que los recursos tecnológicos en el que se incluyen las “armas inteligentes” no serían tan eficaces de no contar con los apoyos en cuanto a la infiltración y cooperación de guerrilleros, algo que en el caso de las farc redunda en una inflexión en su historia lo que por décadas convirtió en inexpugnable los círculos e información estratégica de la cúpula del secretariado.

Por ello, más que el detalle de lo tecnológico, de alguna manera solventado años atrás, vale la pena detenerse en los porques de la fractura en la componente de confianza en una de las guerrillas más antiguas del mundo.

Dos factores pueden explicar este fenómeno. El primero, relacionado con la política. Las Farc determinaron por años como uno de sus elementos estratégicos para su financiación, el secuestro económico, y para la negociación con el gobierno la tenencia de políticos y militares a manera de rehenes. Estas prácticas aunque tradicionales en Colombia paulatinamente adquirieron un rechazo generalizado de la población. Específicamente el entonces gobierno Uribe canalizó y estimuló esta manifestación-lo que no desdice del genuino rechazo por estos desdeñables actos- visto por las masivas marchas contra las Farc y el secuestro en febrero y julio de 2008, en síntesis la mayor derrota política de esta guerrilla en todos sus tiempos. El segundo tiene que ver con la persistente ofensiva del ejército colombiano.
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De esta forma, el rechazo nacional a la guerrilla terminó por diluir la moral que las farc poseyera durante las negociaciones en el Caguán, algo que se puede seguir si se observa los ritmos de desmovilización de sus militantes. Esto se suma a que la perspectiva de victoria sobre el estado se hace tan alejada que desata los intereses en el presente de los integrantes de la organización abriendo las puertas a las operaciones frontales y encubiertas del calado de la peración jaque, fénix, camaleón, o la actual operación sodoma.

Sin duda, la situación de las farc esta determinada por el efecto de dar prevalencia a la misión militar, y el obviar las normas humanitarias que poseen los conflictos concediendo prevalencia al axioma de el “fin justifica los medios”.