Diferente a los movimientos altermundistas que emergieran a fines del siglo XX, que se movilizaban contra las políticas de las instituciones de Bretton Woods, las consignas de las concentraciones sociales de fin de semana en el mundo apuntaban a los efectos de dichas políticas; la extrema concentración de la riqueza, visible en su “somos el 99%”, señalando la responsabilidad de ello sintetizada en la demanda por separar las corporaciones de los Estados, expresado simbólicamente en el “ occupy wall street”.
El colash de afiches, algunos hechos a mano, demandaban también “empleo real”, vivienda, servicios sociales, todo ello, con el trasfondo del cese de los recortes estatales. Resulta particular que, prácticamente, se obviara el nombre de los jefes de Estado y es quizás el detalle que deja ver el carácter reformista de las protestas.
No es que los gobiernos están al margen de la situación, por el contrario, puede interpretarse que de lo que se trata es aplicar presión social para que se avance en la dirección de mitigar los recortes presupuestarios, algo que particularmente puede servir para impulsar las medidas socialdemócratas que se discuten, sin mucho éxito, en los parlamentos de estos países que propugnan por el incremento de los impuestos a los ricos y la eliminación de los descuentos impositivos a los mismos, mientras se evitan recortes severos en la inversión social.
El caso del empleo se sale de esta ecuación, en tanto, este depende de las corporaciones y donde la estrategia social tiene sus propios límites.
Ahora bien, el llamado a la autoreforma estatal, y que tiene que ver con su relación con los empresarios, parase distante puesto que las corporaciones por décadas han promovido sus propios políticos para que representen sus intereses en los órganos de decisión de los países lo que les garantiza mayorías de consideración en los parlamentos.
En este sentido, que piensan las corporaciones? Pensemos en EEUU; no hay que escudriñar demasiado. El gobierno Obama, y en esto va de la mano con los empresarios, en buena parte hace responsable de la crisis al “artificial” cambio yuan-dólar.
Así las cosas, en EEUU, una centralidad del problema, es probable que si se incrementa la presión social esto termine por abrir paso a una “guerra comercial” en donde la primera medida, ya difundida en los pasillos del congreso estadounidense, sería incrementar los aranceles a las exportaciones provenientes de China.
Pero, puede el capitalismo mundial sobrevivir a un neoproteccionismo de este tipo?