Uno de los tres principales riesgos emergentes a los que está expuesto el planeta en 2011, según la aseguradora británica LLOYDs, y que está incluido en su informe “Future risks take shape in 2011”, son las tormentas solares. Esto, porque el pasado 11 de febrero se presentaron emisiones magnéticas de consideración, y que por fortuna disminuyeron en su intensidad, que hacen pensar a la comunidad científica de Estados Unidos que tal fenómeno se repita quizás en otros niveles en algún momento entre los años 2011 a 2012.
Aunque la discusión sobre esta temática se ha concentrado en los países industrializados y por áreas especializadas de los gobiernos, la industria y las fuerzas militares, con casi total omisión por parte de los medios de comunicación, lo cierto es que es un factor que afectaría los sistemas eléctricos y de comunicaciones en cualquier lugar del mundo.
Para comprender los efectos de las tormentas originadas en el astro rey hay que preguntarse en donde se utilizan computadores, telefonía celular o fija, o el servicio de energía eléctrica que sin duda se interrumpirán en medio de un fenómeno de este tipo. Ni hablar de lo que sucedería con las industrias, la coordinación que las entidades públicas realizan con apoyo de la telefonía, los semáforos, o los ascensores. Los modelos de análisis en los que se basan las previsiones, se toman de la experiencia vivida en Canadá durante el pico de radiaciones solares de 1989 que dejó seis millones de personas sin energía eléctrica durante nueve horas.
Un informe sobre las tormentas magnéticas dado a conocer en el Reino Unido reconoce la posibilidad de que se pierda el control sobre sistemas asociados a plantas nucleares y que son sensibles a las variaciones del campo magnético de la tierra y en consecuencia al comportamiento de las erupciones solares. Que tal un serial de reactores con emisiones radiactivas descontroladas, caso Fukushima, en varios lugares del globo?
En términos técnicos hay que pensar en sustraer, o en su defecto, considerar la afectación de la operación de los “transformadores” eléctricos involucrados estrechamente en la totalidad de procesos de producción y en los soportes para la prestación de servicios esenciales que están mediados por sistemas automáticos.
Me recuerda lo que sucedía con el “pulso magnético” que utilizaban las naves de la película matrix recargado y revolution para neutralizar las maquinas que por millares les atacaban, sacándolas de servicio.
Cosa curiosa, como la naturaleza nos recuerda que hacemos parte de su azaroso engranaje. Por lo pronto, el asunto ya ha sido incorporado como factor de inestabilidad mundial tanto por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), la Academia de Ciencias Americana en su informe de fines de 2008 y por la NASA.